lunes, 20 de julio de 2015

Los demonios de Loudun

Loudun es una pequeña ciudad de 9.000 habitantes aproximadamente, del departamento de Vienne, región de Poitou-Charentes, en el centro de Francia. Se hizo célebre por el proceso entablado y respaldado por el Cardenal Richalieu contra el sacerdote católico Urbano Grandier en 1634, a quien se acusó de haber hechizado a las monjas ursulinas de la ciudad.

El caso se conoce por el nombre de “Los demonios de Loudun”, y sobre el mismo mucho se ha divagado, por ejemplo Aldoux Huxley publicó en 1952 un ensayo que lleva ese nombre, el francés Michel de Certeau publicó en 1970 su obra “La possession de Loudun”, y con anterioridad, Alejandro Dumas y Alfred de Vigny también se habían referido a él. En el cine, Kercy Kawalerowicz hizo una película sobre el tema, “ Madre Juana de los Angeles” (1962), aunque se basaba más en lo que ocurrió después de estos acontecimientos, pero sobre todo nos encontramos con “The Devils” , de Kenn Russel , película cuyo contenido fue calificado como X. Y para concluir sobre este punto señalar que en 1969 , Krzysztof Penderecki creó una ópera basándose en el libro de Huxley, que llevó el mismo nombre.

¿Qué sucedió realmente en Loudun?

El convento de monjas ursulinas de Loudun había sido fundado en 1626. Desde el año siguiente, su superiora fue la madre Juana de los Angeles, (Jeanne de Belciel), nacida en 1602 de una familia de la baja nobleza. En 1634, cuando comenzaron los exorcismos, vivían en el convento diecisiete monjas, incluida la superiora. En el otoño de 1632, las monjas comenzaron a relatar fenómenos extraños en el convento. Se corrió el rumor de que una figura recorría los pasillos del convento por la noche, y poco después algunas monjas comenzaron a padecer convulsiones y a hablar con extrañas voces.

José Antonio Fortea recoge, en el libro Summa Daemónica, el testimonio del pastor protestante Nicolás Aubin

“..... las monjas golpeaban con sus cabezas sus propios pechos y espaldas, como si tuvieran los cuellos rotos y con inconcebible rapidez .Retorcían sus brazos en las articulaciones del hombro, del codo o de la muñeca, dándoles vueltas tres o cuatro veces. Se tumbaban sobre sus vientres mientras se agarraban con las manos a las plantas de los pies . Permanecían con los ojos abiertos y sin parpadear. Proferían gritos aterradores que nunca antes se habían oído. Hacían uso de expresiones tan indecentes que hubieran avergonzado al más depravado de los hombres, mientras se exponían a sí mismas invitándose a conducta lujuriosa”.

Relación de las monjas posesas y de los demonios que vivían en ellas:


  • J´eanne des Anges (Superiora) . Leviatán vivía en el centro de su frente, Beherit en el estómago, Balaam en la segunda costilla del lado derecho e Isacaaron debajo de la última costilla del izquierdo.
  • Louise de Jesús . Eazaz bajo el corazón y Caron en medio de la frente.
  • Agnes de la Morte. Asmodeo debajo del corazón y Beherit en el estómago.
  • Claire de Sazilly. Zebulón en la frente, Neftalï en el brazo derecho, San Fin debajo de la segunda costilla de la parte derecha, Elymi a un lado del estómago, Enemigo de la Virgen en la garganta, Verrine en la sien izquierda y Concupisciencia en las costillas de la parte izquierda.Seraphica . Baruch en su estómago.
  • Anne d´Escobleau. El demonio Elymi vivía en su estómago.
  • Isabeau Blanchard. Tizne de impureza en la nalga izquierda
  • Francoise Filatreau. Ginnilion en la parte frontal del cerebro, Jabel se paseaba por dentro de ella , Buffetisson en el estómago y Rabo de can en el estómago. 

Urbán Grandier
Los exorcismos se practicaron en la iglesia de la ciudad con libertad de asistencia de público, que quedaban aterrorizados ante las contorsiones y voces extrañas de las monjas. En el transcurso de los mismos (mayo de 1634), a través de la voz de Juana de los Angeles, supuestamente se manifestó el demonio Leviatán quien indicó el lugar donde se encontraría un pacto con los demonios firmado por el capellán del convento, Urbán Grandier.

En un exorcismo anterior, a través de la monja Agnes, el demonio Asmodeo había señalado que ese documento se había firmado con la sangre de Urbán. Como quiera que se descubrió una cicatriz en la mano de Grandier, la acumulación de pruebas contra él fue determinante para que fuera condenado a morir en la hoguera.

El 18 de agosto de 1634 se dictó sentencia contra Grandier, que incluía los dos grados de tormento y ser quemado vivo. Según un manuscrito de la época, el padre Tranquille y otros capuchinos participaron en la tortura y le machacaron las piernas. Era tal la furia que les producía la fortaleza del sacerdote, que demostraron que era hechicero con el argumento de que cada vez que rezaba a Dios, en realidad invocaba al Diablo, su verdadero dios.
Supuesto pacto que firmo Urbán Grandier

Habían prometido al padre Grandier que le permitirían hacer una declaración cuando se encontrase a punto de morir y que le estrangularían antes de llevarlo a la hoguera. Sin embargo, los frailes que le acompañaron al patíbulo le impidieron hablar arrojándole grandes cantidades de agua bendita. Además colocaron de tal forma la soga que no se podía tensar, por lo que no le estrangularon antes de quemarle. El padre Lactance, franciscano, encendió la pira y contempló encantado los sufrimientos de Grandier mientras se quemaba. Antes de morir Grandier le gritó a Lactance: "Hay un Dios en el cielo que nos va a juzgar a ti y a mí. Te ordeno que comparezcas ante él todavía en este mes".

La maldición se transformó en realidad y sus verdugos tampoco quedaron libres de sufrimientos: el padre Lactance murió demente al cabo de un mes, posiblemente tras la mordedura de un perro rabioso. Sus últimas palabras fueron: “Grandier, yo no fui responsable de tu muerte”. El padre Tranquille también murió demente, al cabo de cinco años, el doctor Mannouri, interrogador de brujos, acabó tan obsesionado con sus propias falsedades que murió en medio de terribles delirios, y el padre Barré fue desterrado de Francia en 1640 por connivencia con los falsos endemoniados de Chinon.

Lo más curiosos es que aunque después de la muerte del padre Grandier deberían haber cesado las manifestaciones de posesión diabólica de las monjas, éstas continuaron mostrando los mismos síntomas, hasta bien entrado 1638. En concreto, el episcopado encargo a un padre confesor, llamado Surín, que continuara con la práctica de exorcismos en el convento, resultando que él también acabó implicándose en orgías de las cuales escribió:

"Mi lengua probaba a Dios como cuando bebo el vino Muscado o como albaricoques". (Os podeis imaginar dónde buscaba a Dios con la lengua)

Finalmente el padre Surín fue sustituido por otro sacerdote exorcista llamado Ressés, quién, resistiendo a toda tentación, consigue liberar el convento de los demonios. Como prueba del exorcismo triunfador, tomó la interrupción del embarazo de la misma superior Juana de los Ángeles, pretendiendo que la había hecho abortar liberándola del demonio con agua bendita.



miércoles, 15 de julio de 2015

El metro de Londres

El 9 de enero de 2013 el metro de Londres cumplió 150 años. Si has utilizado sus líneas sabrás el frenético y nervioso mundo que se teje en los subterráneos de la capital británica, y la importancia que “The Tube” tiene para la vida de todo londinense. Pero ¿sabías que entre sus túneles y sus vías férreas se esconde también una negra leyenda de apariciones y fantasmas? Esta emblemática linea de metro dispone en muchas de sus estaciones de historias asombrosas.
 
Reverendo John Cumming
Los extraños fenómenos en “The Tube”
La presencia de los ferrocarriles ha sido siempre sinónimo de progreso para las grandes ciudades. Pero no todo el mundo recibía con complacencia estas huellas de futuro y avances, de ahí que en 1860, un profeta apocalíptico escocés llamado Reverendo John Cumming, lanzara una proclama admonitoria sobre la idea de disponer de un tren en la ciudad:

     El próximo fin del mundo será acelerado por la construcción de los ferrocarriles subterráneos accediendo al interior de las regiones infernales y perturbando al mismísimo Diablo.

Como ya sabes el metro de Londres es el sistema de ferrocarril subterráneo más antiguo del mundo. Ocupa 400 km de la ciudad, un entramado laberíntico donde se halla el recuerdo de múltiples fallecidos durante su construcción, de homicidios perpetrados en estos subterráneos, allí donde en siglos pasados se escondieron también los enfermos de peste. De ahí, que según cuentan, sean tan habituales las presencias sobrenaturales.

Pero aún hay más. Según estadísticas cada año fallecen en el metro de Londres cerca de 100 personas, la mayoría por suicidios y accidentes. Uno de ellos fue por ejemplo el caso de un trabajador que cayó en las vías electrificadas, pero eso sí, a pesar de recibir cerca de 20.000 voltios logró sobrevivir. Antes de que este hombre se golpeara contra las vías, muchos testigos llegaron a ver cómo una mujer fantasmal acariciaba dulcemente la cabeza del trabajador.

Esta misma mujer es bien conocida por los historiadores y estudiosos del metro de Londres. Falleció electrocutada en esa misma zona, después de caer en las vías durante la Segunda Guerra Mundial.

Refugiados en el Metro - Segunda Guerra Mundial
Otro caso a tener en cuenta es el sucedido en la estación de Bethnal Green. Aquí, en la Segunda Guerra mundial, justo un 3 de marzo de 1943, fallecieron multitud de mujeres y niños aplastados por el derrumbe de una escalera. Sus gritos, sus lamentos de dolor, siguen escuchándose por las noches, helando la sangre de los viajeros que transitan aún por esta estación.

El operario de la lámpara Tilly

Una de las historias más impactantes del metro de Londres, es la sucedida en 1984, en los túneles de la línea Northern Line. Paul Fisher era el operario encargado de recorrer las vías por las noches, un protocolo del metro que consiste en patrullar alguno de los tramos con una linterna por medidas de seguridad.

Cuando llegó a un punto determinado de las vías en Northen Line, Paul, se encontró a un hombre entrado en años que sujetaba en las manos una lámpara. Una lámpara antigua de las llamadas Tilly. Lo primero que Paul pensó era que se trataba de otro trabajador como él, otro hombre que, por las razones que fueran, sujetaba una lámpara más antigua.

Paul fue en busca del hombre, era hora de terminar el turno y los trenes empezarían pronto a circular. Pero cuando intentó acercarse a él, éste, desapareció. ¿Qué había ocurrido? Cuando llegó a la oficina explicó lo ocurrido a su supervisor, era nuevo en el trabajo y aún no conocía bien todas las rutinas. Y las historias asociadas a esa estación.

Su supervisor lo sentó en una silla, le ofreció un té, y le habló de otro supervisor. Un hombre que en 1950, murió atropellado por un tren mientras trabajaba en un compresor en el túnel con solo una lampara Tilly… un hombre que, alguna que otra noche, vuelve para finalizar aquello que no pudo terminar.


sábado, 11 de julio de 2015

El caso del Cabo Valdés

Armando Valdés Garrido nació el 24 de diciembre de 1954 en Santiago de Chile. En 1973 Se presentó al servicio militar e ingresó en 1974. Fue trasladado a Putre, donde se licenció como instructor, el acontecimiento ocurrió cuando tenía 23 años de edad.

Una fría y oscura noche de abril de 1977, un grupo de militares del Regimiento Huamachuco patrullaba el altiplano chileno , en las cercanías de Putre (pampa Lluscuma). La patrulla estaba comandada por el cabo Armando Valdés.

Aproximadamente a las 4:00 de la madrugada se indica que uno de los guardias habría avistado y alertado a sus compañeros de una luz fluorescente que habría descendido desde el cielo estrellado y ocultado detrás de un cerro a un kilómetro de distancia. Luego, cuando se habría alistado en sus caballos para ir a ver lo sucedido, se dice que apareció una segunda luz, a sólo 500 metros, que los enfrentó.

La patrulla se habría atemorizado y desconcertada se habría reunido y tratado de protegerse. En ese momento se menciona que el cabo Valdés avanzó hacia la luz y gritó: «En el nombre de Dios, identifíquense»; las que habrían sido sus últimas palabras antes de indicarse que posteriormente habría desaparecido por minutos y luego habría caído acostado, con la barba crecida, ojos desorbitados, el reloj adelantado cinco días y repitiendo la frase «Ustedes no saben quiénes somos, ni de dónde venimos, pero volveremos».

Armando Valdés Garrido (2013)
La verdad del caso
Según una entrevista por la revista española Más "Allá", Valdés habría aclarado lo que ocurrió. Una fuerte luz desconocida en medio de una neblina asustó al grupo de militares que estaban en un punto fronterizo bajo una situación de riesgo prebélico y a los animales que cuidaban, que rompieron una pared que con dificultad habían construido.

Los militares se replegaron al rancho o refugio y apagaron el fuego que les delataba su posición y quedaron atrapados a oscuras frente a una luz que les enceguecía y cubría la única salida. Tras un rato el cabo salió a enfrentar la luz y les gritó para que se identificaran. Mientras los soldados asustados quedaban dentro sin poder ver por el foco de luz que les apuntaba, Valdés decidió moverse a un punto donde la luz no le apuntara y poder ver bien y se puso por detrás de una pared donde aprovechó para orinar.

Permaneció ahí escuchando a sus soldados y sin saber qué hacer. Cuando escuchó que sus soldados pensaban salir disparando, se apresuró en regresar y saltó frente a la única puerta sorprendiendo a los soldados que sólo le vieron aparecer frente a la luz. Dijo algunas palabras que asustaron aun más a los soldados.

Al día siguiente los soldados contaron su versión de lo que pudieron ver, que se difundió con diversos detalles adicionales. Ellos afirmaron que cuando se reencontraron con el cabo, el yacía recostado en el suelo y que cuando se acercaron el repitió la frase que se detalla en el relato oficial. En esa época, Chile se encontraba bajo una dictadura militar cuestionada por sus violaciones a los derechos humanos y con control absoluto de la prensa y se sostiene que este contexto dificultó desmentir en ese momento las versiones de la prensa. El gobierno aprovechó el mito que se creaba para ocultar la existencia de cientos de caballos militares tan cerca de la frontera, que delataba los planes estratégicos frente al inminente conflicto
 

Versión que apoya la abducción
 
Según algunas entrevistas al Cabo Valdés, los hechos acontecieron a las 3:45 de la madrugada cuando una patrulla perteneciente al regimiento Huamachuco, integrada por los soldados: Humberto Rojas Bell, Iván Robles Riera, Germán Riquelme Valle, Raúl Salinas, Pedro Rosales, Juan Reyes, y Julio E. Rojas Suárez, al mando del cabo Armando Valdés (algunas fuentes ufológicas han llegado a afirmar la participación de unos militares e ingenieros israelíes, que participaban en unas maniobras estratégicas) tras compartir al calor de una fogata vieron una luz que descendía y se posaba entre las colinas, a unos 500 metros.

El cabo como líder se internó en la luminosidad y habría desaparecido. Según los testimonios regresó 15 minutos después y se desvaneció. Cuando recuperó la conciencia dijo: “Ustedes no saben quiénes somos ni de dónde venimos, pero les aseguro que pronto volveremos”, tras lo cual volvió a desmayarse.

Sus compañeros señalaron que tras la experiencia, su rostro mostraba una barba de varios días, aunque Valdés supuestamente se había afeitado un momento antes de su desaparición. Además su reloj digital se había parado y el marcador de la fecha señalaba cinco días más tarde, como si para Valdés hubiera transcurrido una semana en vez de unos unos minutos.


El Cabo Valdés fue entrevistado por Cuarto Milenio, un programa televisivo que trata en general sobre temáticas sobrenaturales. En esta entrevista el Cabo niega la versión en la que él se había ido a orinar en momentos de la aparición de la luz, y ratifica su desaparición y su amnesia durante el momento de su supuesta abducción.

Cuestionamientos
  • Durante años la historia no tuvo investigación seria ni cuestionamientos. Solo tras el fin de la dictadura comenzaron a hacerse públicas las objeciones:

  • Nunca fue una patrulla: En realidad era un grupo de soldados que cuidaban los caballos del ejército. La prensa y el ejército le denominaron patrulla por el problema limítrofe.

  • Nunca se estudió ni fotografió el reloj en cuestión.

  • Existían contradicciones entre los diferentes versiones dadas por prensa ufológica propias de las diferentes investigaciones de este tipo de eventos.

  • El ex cabo Valdés se desempeña como pastor de iglesia protestante en Chile y en todas las últimas entrevistas públicas que ha dado se ha dedicado a desmitificar la historia.

  • El 18 de febrero de 2013 tras una entrevista con TVN de Chile, el cabo Valdés indica que toda la historia fue falsa.
Fuera lo que fuera que sucedio ese 25 de abril de 1977, solo hay una cosa clara, algo luminoso bajo de los cielos y estuvo posado durante un tiempo en aquellas tierras. Cuanto menos me resulta extraño que ante algo asi, te de por desaparecer 15 min para orinar.

lunes, 6 de julio de 2015

Anna Monaro

Lo ocurrido con Anna Monaro, esta mujer italiana a principios de los años 30, no tiene aún hoy una explicación clara. ¿Qué provocó que esta dama aquejada de asma emanara una luz tan singular de su pecho? He de señalar que no es ninguna leyenda urbana, y que el caso, fue profundamente investigado por varios médicos de la época. Tenemos artículos de periódicos como la “Tribuna Illustrata” que nos describen el caso, así como los informes que publicaron varios médicos e incluso de físicos como Enrico Fermi, quien dedicó a este caso, cerca de 52 páginas en su trabajo sobre este tema.

Anna Monaro, la mujer iluminada de Pirano

Año 1934. Anna Monaro es una mujer de 42 años de vida humilde y casada con un pescador. Su salud es débil, padece asma, y  cada día acostumbra a dar pequeños paseos a última hora, acudiendo hasta el puerto para acompañar a su esposo de vuelta a casa.
Anna Monaro

El 8 de marzo de ese año, los huéspedes del hostal Piran estaban dispuestos a pasar la noche como de costumbre  cuando, Maria Gherardi, una cliente con insomnio  que se encontraba en una habitación con otras siete mujeres, entre ellas Anna, vislumbró una pequeña nebulosa lumínica sobre el pecho de la señora Monaro. El enigmático fenómeno se repitió varias veces en las noches entre el 9 y el 19 de Marzo y obligó a su internamiento en el hospital de la ciudad donde fue recibida y estudiada por varios científicos de prestigio.

Los  primero médicos en reconocer a Anne fueron  Fabio Vitali, y G.C. Trabacchi que condujeron un extenso análisis basado en el aislamiento de la paciente y en la toma de datos, fotos e incluso un vídeo de 3 segundos para concluir que el fenómeno era, cuanto menos, real. Su primera descripción fue:
 
“..A las 10 35 p.m., sin ningún sonido, aparece súbitamente del pecho de la paciente un pequeño resplandor de luz blanca-azulada que asciende lentamente hasta el cuello hasta iluminar sin sombras claras sus facciones. Al mismo tiempo, la paciente se revuelve de su sueño emitiendo un pequeño gemido…”

El caos propagandístico de la época convirtió el caso en fuente de las más disparatadas teorías pseudocientíficas, religiosas y místicas. Hubo un psicólogo que defendía la presencia de organismos eléctricos y magnéticos indefinidos en el cuerpo de la mujer. Sólo la atención suscitada en un par de reconocidos científicos aportó algo de luz (nunca mejor dicho) a las causas de la inexplicable quimera.

El primer científico serio que publicó  (en The Times) una aproximación al fenómeno fue el Doctor Giocondo Protti, que apoyado en los estudios de bioluminiscencia de E.N. Harvey “The nature of Animal Ligth.1920? estableció que el estado de debilidad de Anne debido al ayuno religioso incrementó la cantidad de sulfuros en su sangre y sudor que convenientemente estimulados por la radiación ultravioleta de la propia sangre alcanzan propiedades lumínicas. Para Protti la emisión ultravioleta de la sangre de Monaro estaba fuera de toda normalidad.

Marconi
En septiembre siguiente se publicó un exhaustivo informe de 52 páginas, en el que participó el famoso físico Enrico Fermi,  que contienen los resultados de los exámenes, las observaciones y experiencias sobre  Anna Monaro en la clínica Romana (Suplemento de “investigación científica”, año V, vol. II, N º 5-6 ). Se obtienen, al menos, el marco de física y psíquica de la personalidad de Monaro y muchas noticias sobre su vida y su familia de Koper, donde nació en 1892. “..Una mujer somáticamente normal, sin psicopatías aunque  con predisposiciones fantásticas por sus carácter religioso…” sic

Más adelante la historia se fue cargando de componentes religiosos y psicológicos. La propia Anne contaba que en sus sueños y recurrencias infantiles aparecía siempre desprendiendo un áurea luminosa blanca .Todo ello condujo a una sacralización del fenómeno que lo arrastró al pozo de los desmemoriados.

La historia de esta “luminosa mujer” aparece en la edición impresa de los más importantes periódicos de la época. The Times (5-Mayo-1934), London Illustrated News y la L’Illustrazione Italiana. Fue una auténtica celebridad en los círculos médicos y el indescifrable prodigio siempre estuvo acompañado de la rumorología y populismo de las clases sociales menos cultivadas.


Ahora bien, poco a poco el caso de Anna Monaro perdió intensidad el día en que, sencillamente, perdió “su brillo o su bioluminiscencia”. ¿La razón? En cuanto se recuperó y su asma dejó de ser tan grave, aquel fenómeno dejó de aparecer.

Si quereis saber mas sobre ella y los estudios que le realizaron, os remito al siguiente libro:

Unexplained Phenomena: A Rough Guide Special
Escrito por John Michell,Bob Rickard,Robert J. M. Rickard

jueves, 25 de junio de 2015

Los ángeles de Mons

El 22 de agosto de 1914, inició la primer gran batalla de las Fuerzas Expedicionarias Británicas en la Primera Guerra Mundial; la cual llegó a ser conocida como la batalla de Mons. Para sorpresa de ambos bandos, las fuerzas alemanas que tenían una ventaja tecnológica y numérica muy superior a la de los británicos; fueron vencidas de una manera aplastante, y Alemania se vio forzada a retroceder al día siguiente.

Pese a la censura en los medios ingleses, la batalla se consideró un momento clave en la guerra y fue la primera indicación de que vencer a Alemania como se pensaba. Para el resto del mundo, la habilidad británica para repeler la marcha de los alemanes fue impresionante, y el reclutamiento militar para luchar en la guerra se incrementó bastante en las semanas posteriores. Pero, ¿Habia sido solo la habilidad británica la causante de tan "milagrosa" victoria?

Los ángeles de Mons

El ejército británico al mando del general John French, había desembarcado en Francia para luchar en la región de las Ardenas contra el ejército del imperio alemán, bastante más numeroso. El 23 de agosto French tuvo que retirarse tras una violenta batalla con la intención de agruparse y atacar de manera contundente a los alemanes, pero esa noche sus superiores le ordenan replegarse hacia el sur, dejando al descubierto el flanco de su ejército y expuesto a un ataque seguro que causaría multitud de bajas.

Los soldados acatan la orden con resignación sabiendo el peligro que supone esa orden y avanzan en medio del bosque perseguidos de cera por un batallón alemán, cuando una espesa niebla les rodea de repente impidiéndoles ver la salida de aquel bosque. El desanimo comienza a apoderarse de los soldados sabiendo que si no logran salir de allí en unas horas se verán rodeados por el enemigo.

De repente y según los testimonios de varios soldados, aparece un haz de luz brillante de la que surge una alta figura con dos alas largas y blancas, que  hace un gesto para que los asombrados testigos le sigan. Temerosos, se levantan y comienzan a seguir a la imponente figura por una zona que unos minutos antes había sido explorada y donde no habían encontrado ningún camino, es más, el amplio camino que ahora se hallaba antes ellos no figuraba en ninguno de sus mapas.

Pero los alemanes lograron alcanzarles antes de que abandonaran el bosque y cuando los británicos se daban por muertos, los soldados relataron que  de la nada, al igual que la misteriosa figura que los había guiado, surgió un extraño ejército cuyos pies no pisaban la tierra, que se interpuso entre ambos bandos haciendo que los caballos germanos salieran huyendo y que el ejercito alemán se retirara ante la fantasmal presencia.

Angincourt, un bosque encantado.

A pesar de prometer mantener silencio sobre los hechos, la curiosidad de la población de querer saber como habían regresado de una muerte segura por parte del enemigo, hizo que poco a poco los hechos  comenzaran a ser conocidos por la población y el rumor se extendió rápidamente. Unos decían que quien les había salvado eran los espíritus de los arqueros de otra famosa batalla que se celebró en ese bosque de Angincourt en 1415, pero para la mayoría no había duda, aquellos seres eran Ángeles, de ahí que a esta leyenda se le conozca como “Los Ángeles de Mons”
 
Arthur Machen y "The Bowmen"

En septiembre de ese mismo año, un escritor británico llamado Arthur Machen, publicó en diario londinense  “Evenig News”  el relato que había llegado a sus oídos, desatando la leyenda. En la publicación escribió que era el mismo  San Jorge comandando a los arqueros de Angicourt.

Un mes después, Machen recibió peticiones de parte de editores de revistas parroquiales para re-imprimir la historia, y en la introducción del libro "Los Arqueros y Otras Leyendas de la Guerra", Machen contaba que un sacerdote anónimo, el editor de una de estas revistas; subsecuentemente le pidió que por favor re-imprimiera la historia a manera de panfleto.

Los relatos de los soldados

La única evidencia real de visiones, fue dada por parte de los soldados, dijeron que lo que observaron fueron jinetes fantasmales, no ángeles o arqueros; y que esto ocurrió durante la retirada y no en la batalla misma. Estas visiones en ningún momento intervinieron para atacar o detener a los alemanes, y fueron explicadas como alucinaciones debido a la falta de sueño de parte de los soldados.Un oficial relató como los Ángeles les salvaron de una muerte segura al evitar que los alemanes les atacaran, y otro incluso afirmaba como dos jinetes fantasmagóricos les escoltaban hasta llegar sanos y salvos a territorio amigo.



Por supuesto nunca se sabrá si esta leyenda tiene algo de verdad o era solo para levantar la moral de la gente. Tal vez esas visiones fueran causadas por el cansancio, tal vez inventadas pero esos Ángeles llegaron a ser tan reales para la gente como la guerra misma.