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sábado, 11 de julio de 2015

El caso del Cabo Valdés

Armando Valdés Garrido nació el 24 de diciembre de 1954 en Santiago de Chile. En 1973 Se presentó al servicio militar e ingresó en 1974. Fue trasladado a Putre, donde se licenció como instructor, el acontecimiento ocurrió cuando tenía 23 años de edad.

Una fría y oscura noche de abril de 1977, un grupo de militares del Regimiento Huamachuco patrullaba el altiplano chileno , en las cercanías de Putre (pampa Lluscuma). La patrulla estaba comandada por el cabo Armando Valdés.

Aproximadamente a las 4:00 de la madrugada se indica que uno de los guardias habría avistado y alertado a sus compañeros de una luz fluorescente que habría descendido desde el cielo estrellado y ocultado detrás de un cerro a un kilómetro de distancia. Luego, cuando se habría alistado en sus caballos para ir a ver lo sucedido, se dice que apareció una segunda luz, a sólo 500 metros, que los enfrentó.

La patrulla se habría atemorizado y desconcertada se habría reunido y tratado de protegerse. En ese momento se menciona que el cabo Valdés avanzó hacia la luz y gritó: «En el nombre de Dios, identifíquense»; las que habrían sido sus últimas palabras antes de indicarse que posteriormente habría desaparecido por minutos y luego habría caído acostado, con la barba crecida, ojos desorbitados, el reloj adelantado cinco días y repitiendo la frase «Ustedes no saben quiénes somos, ni de dónde venimos, pero volveremos».

Armando Valdés Garrido (2013)
La verdad del caso
Según una entrevista por la revista española Más "Allá", Valdés habría aclarado lo que ocurrió. Una fuerte luz desconocida en medio de una neblina asustó al grupo de militares que estaban en un punto fronterizo bajo una situación de riesgo prebélico y a los animales que cuidaban, que rompieron una pared que con dificultad habían construido.

Los militares se replegaron al rancho o refugio y apagaron el fuego que les delataba su posición y quedaron atrapados a oscuras frente a una luz que les enceguecía y cubría la única salida. Tras un rato el cabo salió a enfrentar la luz y les gritó para que se identificaran. Mientras los soldados asustados quedaban dentro sin poder ver por el foco de luz que les apuntaba, Valdés decidió moverse a un punto donde la luz no le apuntara y poder ver bien y se puso por detrás de una pared donde aprovechó para orinar.

Permaneció ahí escuchando a sus soldados y sin saber qué hacer. Cuando escuchó que sus soldados pensaban salir disparando, se apresuró en regresar y saltó frente a la única puerta sorprendiendo a los soldados que sólo le vieron aparecer frente a la luz. Dijo algunas palabras que asustaron aun más a los soldados.

Al día siguiente los soldados contaron su versión de lo que pudieron ver, que se difundió con diversos detalles adicionales. Ellos afirmaron que cuando se reencontraron con el cabo, el yacía recostado en el suelo y que cuando se acercaron el repitió la frase que se detalla en el relato oficial. En esa época, Chile se encontraba bajo una dictadura militar cuestionada por sus violaciones a los derechos humanos y con control absoluto de la prensa y se sostiene que este contexto dificultó desmentir en ese momento las versiones de la prensa. El gobierno aprovechó el mito que se creaba para ocultar la existencia de cientos de caballos militares tan cerca de la frontera, que delataba los planes estratégicos frente al inminente conflicto
 

Versión que apoya la abducción
 
Según algunas entrevistas al Cabo Valdés, los hechos acontecieron a las 3:45 de la madrugada cuando una patrulla perteneciente al regimiento Huamachuco, integrada por los soldados: Humberto Rojas Bell, Iván Robles Riera, Germán Riquelme Valle, Raúl Salinas, Pedro Rosales, Juan Reyes, y Julio E. Rojas Suárez, al mando del cabo Armando Valdés (algunas fuentes ufológicas han llegado a afirmar la participación de unos militares e ingenieros israelíes, que participaban en unas maniobras estratégicas) tras compartir al calor de una fogata vieron una luz que descendía y se posaba entre las colinas, a unos 500 metros.

El cabo como líder se internó en la luminosidad y habría desaparecido. Según los testimonios regresó 15 minutos después y se desvaneció. Cuando recuperó la conciencia dijo: “Ustedes no saben quiénes somos ni de dónde venimos, pero les aseguro que pronto volveremos”, tras lo cual volvió a desmayarse.

Sus compañeros señalaron que tras la experiencia, su rostro mostraba una barba de varios días, aunque Valdés supuestamente se había afeitado un momento antes de su desaparición. Además su reloj digital se había parado y el marcador de la fecha señalaba cinco días más tarde, como si para Valdés hubiera transcurrido una semana en vez de unos unos minutos.


El Cabo Valdés fue entrevistado por Cuarto Milenio, un programa televisivo que trata en general sobre temáticas sobrenaturales. En esta entrevista el Cabo niega la versión en la que él se había ido a orinar en momentos de la aparición de la luz, y ratifica su desaparición y su amnesia durante el momento de su supuesta abducción.

Cuestionamientos
  • Durante años la historia no tuvo investigación seria ni cuestionamientos. Solo tras el fin de la dictadura comenzaron a hacerse públicas las objeciones:

  • Nunca fue una patrulla: En realidad era un grupo de soldados que cuidaban los caballos del ejército. La prensa y el ejército le denominaron patrulla por el problema limítrofe.

  • Nunca se estudió ni fotografió el reloj en cuestión.

  • Existían contradicciones entre los diferentes versiones dadas por prensa ufológica propias de las diferentes investigaciones de este tipo de eventos.

  • El ex cabo Valdés se desempeña como pastor de iglesia protestante en Chile y en todas las últimas entrevistas públicas que ha dado se ha dedicado a desmitificar la historia.

  • El 18 de febrero de 2013 tras una entrevista con TVN de Chile, el cabo Valdés indica que toda la historia fue falsa.
Fuera lo que fuera que sucedio ese 25 de abril de 1977, solo hay una cosa clara, algo luminoso bajo de los cielos y estuvo posado durante un tiempo en aquellas tierras. Cuanto menos me resulta extraño que ante algo asi, te de por desaparecer 15 min para orinar.

viernes, 1 de agosto de 2014

Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte pasó a la historia por ser un emperador francés que dominó gran parte de Europa mediante una serie de conquistas y alianzas, y sólo tras su derrota en la Batalla de las Naciones, cerca de Leipzig, en octubre de 1813, se vio obligado a retirarse unos meses más tarde. Napoleón es considerado como uno de los mayores genios militares de la historia, habiendo comandado campañas bélicas muy exitosas, aunque con ciertas derrotas igualmente estrepitosas.

Sus agresivas guerras de conquista se convirtieron en las mayores operaciones militares conocidas hasta ese momento en Europa, involucrando a un número de soldados jamás visto en los ejércitos de la época. Además de sus proezas bélicas.

A Napoleón también se le conoce por el establecimiento del Código Napoleónico, y es considerado por algunos un "monarca iluminado" debido a su extraordinario talento y capacidad de trabajo. Otros, sin embargo, lo ven como un dictador cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas, así como uno de los personajes más megalómanos y nefastos de todos los tiempos.

No obstante, después de muerto Napoleón sigue dando de qué hablar, pues unos investigadores comandados por el Dr. Andre Dubois, aseguran que dentro del cerebro del célebre conquistador encontraron un chip.

Una pequeña protuberancia

Aproximacion al Chip encontrado, no es el real
De acuerdo a lo publicado por el sitio eltiempo.com, el Dr. Andre Dubois, y su equipo de trabajo, descubrieron un dispositivo que rompe completamente con el contexto histórico, adherido al cráneo del célebre emperador: un micro chip de tecnología súper avanzada.

"Las posibles implicaciones de este descubrimiento son demasiado enormes para comprenderse", declaró Dubois tras compartir su hallazgo en el Diario de Medicina de Francia.

Todo comenzó cuando Dubois y su equipo solicitaron al gobierno francés la posibilidad de exhumar y analizar los restos óseos de Napoleón, a lo cual el gobierno francés accedió a cambio de 140 mil dólares. El fin de la investigación era descubrir si Bonaparte había sufrido de algún tipo de desorden pituitario que hubiese determinado su corta estatura.

Napoleón Bonaparte
Pero en su lugar lo que el investigador encontró fué algo mucho más extraordinario: "Al examinar el interior del cráneo, mi mano rozó a través de una pequeña protuberancia." Entonces miró el área bajo la lupa y se sorprendió al encontrar que el objeto era una especie de microchip super-avanzado.

Desde el punto de crecimiento del hueso alrededor del chip, el experto considera que se implantó cuando Bonaparte era joven.

"Napoleón desapareció de la vista durante un período de varios días en julio de 1794, cuando tenía 25 años. Posteriormente declaró que había estado preso durante el golpe de estado Themidorian, pero no hay registros de que el arresto exista". ¿Que ocurrio realmente en eso dias? ¿Donde estuvo Napoleon?

Desde ese momento, el ascenso de Napoleón fue meteórico. Al año siguiente, había sido puesto a cargo del ejército francés en Italia. En 1804, después de una serie de victorias sorprendentes, el diminuto tamaño general se coronó emperador de Francia y su imperio pronto se amplió para incluir lo que hoy es Alemania y Austria, así como Suiza, Italia y Dinamarca.

"Napoleón utilizó estrategias militares, más de un centenar de años por delante de su tiempo", dijo el doctor Dubois. En el momento de su derrota ante los ingleses en Waterloo, en 1815, Napoleón había alterado la faz de Europa.

No obstante hay quienes dicen que esto no es más que una farsa del investigador para llamar la atención, sin embargo, la duda queda. A pesar de todo, este general esconde muchos misterios y bastante documentados.

Documentados históricamente

Batalla de las pirámides
Tras la célebre Batalla de las pirámides, algunos oficiales visitaron la Gran Pirámide e incluso subieron a su cima (la cima desde la que la que cuarenta siglos los contemplaban). Napoleón prefirió descansar a la sombra, pero no estuvo inactivo.

Cuando los oficiales bajaron y se reunieron con él, les explicó que había estado calculando la cantidad de piedra que formaba la pirámide. Había suficiente, dijo, para construir un muro de piedra de 3 metros de alto y 0,3 metros de grosor alrededor de toda Francia.

El grupo debió de quedarse perplejo, porque el matemático Monge, que estaba entre ellos, hizo su propia estimación, que confirmó la de Napoleón.

Cámara del Rey
Otro hecho histórico poco conocido es sin duda el relativo a la noche que pasó Napoleón en solitario en el interior de la llamada “Cámara del Rey” de la pirámide de Keops (Khufu en egipcio). El hecho está suficientemente documentado históricamente. ¿Qué ocurrió la noche del 12 de agosto de 1799, por cierto, sólo a 3 días de cumplir 30 años? Napoleón sabía que tanto Alejandro Magno como Julio César habían pasado una noche en la pirámide de Keops… Probablemente, el gran corso estaba buscando su sitio en la Historia.

Cuentan los cronistas que a la mañana siguiente el general salió de las entrañas de la pirámide de Khufu demacrado y mudo. No queriendo contar nada de lo sucedido allí dentro. Nadie, ni su fiel Kebler, ni ningún otro general, supo jamás qué ocurrió aquella noche, pues Napoleón no quiso que le tomaran por loco.

Para terminar, recomendaros el libro de Javier Sierra "El Secreto Egipcio de Napoleón". Si quereis saber algo mas sobre lo que pudo acontecer al general frances dentro de la gran piramide.

Extracto del libro de Javier Serra
"El Secreto Egipcio de Napoleón"
 
Durante unos segundos ni siquiera parpadeó. Temía que su corazón se parara.

Tampoco respiró.

Cuando la angustia se había hecho ya con el control de sus actos, en medio del frío y del desconcierto, sus pupilas creyeron distinguir un tibio movimiento. En la penumbra, el corso forzó la mirada. Primero se lo negó a sí mismo. No era posible que una nube de polvo del desierto se hubiera colado tan adentro. Pero después se aferró a aquella quimera con fiereza.

El soldado tuvo la clara sensación de que en el fondo de la sala se habían dibujado las siluetas de al menos dos personas, como si una brizna de sol hubiera calado las piedras hasta hacerlas translúcidas, revelando así una presencia oculta durante milenios. Al corso le costó identificarlas.

Eran irreales, falsas, sin duda el producto de una poderosa alucinación, pero tan vividas que, durante un instante, calibró la posibilidad de echar a correr hacia ellas.

    • ¿Quiénes... sois? -tartamudeó.

Nadie respondió.

miércoles, 2 de julio de 2014

Alrededor de 1930 un evento puso sobre los reflectores esta vieja leyenda: una joven estadounidense encontró en Barrancas del Cobre, Chihuahua, un par de esqueletos enterrados en una mina, los desenterró y decidió llevarlos a su casa de campaña; esa misma noche un viento fuerte se llevó los esqueletos, dejando sólo los cráneos, uno de ellos (el cráneo más pequeño que posiblemente fuera de un niño) mostraba una especie de malformación. La joven se llevó ambos cráneos a su casa donde permanecieron hasta su muerte.

Esta historia podría haber pasado desapercibida; sin embargo, la peculiaridad de los cráneos pronto comenzó a llamar la atención. A la muerte de la chica los cráneos pasaron a propiedad del matrimonio Young, quienes inmediatamente se dieron
Barrancas del Cobre, Chihuahua
cuenta que la extraña forma del cráneo más pequeño no se debía a ningún tipo de malformación conocido por la Sra. Young, quien era enfermera en cuidados neonatales y, por tanto, podría dar alguna opinión sobre el asunto.

Como les resultó imposible proporcionar algún tipo de explicación sobre este peculiar cráneo, decidieron entregar ambos cráneos a los científicos para que ellos se encargaran de examinarlo.

Barrancas del Cobre, Chihuahua
Entre los investigadores que por primera vez estudiaron el cráneo, que más tarde fue conocido como el cráneo del niño de las estrellas (Starchild Skull en inglés), se encontraban expertos en química, neurociencia y craneofisiología; después de un riguroso análisis se determinó que el cráneo más grande pertenecía a una mujer que murió entre los 20 y 30 años; por su parte, el cráneo del pequeño tenía una antigüedad de aproximadamente 900 años y que había una gran probabilidad (90%) de que se tratara del cráneo de un ser híbrido de aproximadamente 5 años, es decir, un niño mezcla de un humano y una raza hasta ahora desconocida. Lloyd Pye, responsable del proyecto, mencionó en ese momento que de confirmarse esta teoría, sería la primer prueba contundente de la existencia de seres extraterrestres viviendo en el planeta Tierra.

El proyecto del Niño de las estrellas

cráneo del niño de las estrellas
El director del equipo de investigadores, Lloyd Pye, afirma que, la existencia de seres extraterrestres en nuestro planeta podría quedar demostrada gracias a éste descubrimiento.

Los científicos explican que en las imágenes se puede obtener la siguiente información: Uno es totalmente normal y pertenece a una mujer joven, de entre 20 y 30 años, en cambio, el otro (el cráneo del Niño de las estrellas) se le atribuyó a un niño de cinco años, muestra una serie de alteraciones que no parecen propias de un ser humano. En el 2003 se le realizaron pruebas de ADN y los resultados fueron que los dos cráneos no estan relacionados genéticamente; también resultó desconocido el gen del padre.
 
Lloyd Pye
Su morfología es muy extraña, con abultamiento a cada lado de los ojos y con la parte posterior alargada y aplastada. Además, las cuencas oculares son muy superficiales, por lo que se supone que la criatura carecía de movilidad en los ojos. Por otra parte, el denominado foramen magnum, el agujero que se encuentra en la base del cráneo y que lo une a la columna vertical, se encuentra adelantado, casi en el centro de la base.

 

Que dicen los cientificos de todo esto

Aunque Lloyd Pye cita a doctores que afirman que la malformación no puede deberse a una patología, él ignora restos óseos similares que son la evidencia de una hidrocefalia, una enfermedad en la que el cráneo se llena de líquido que en edades tempranas en las que la estructura ósea del cráneo no está constituida, deforma la cabeza proporcionándola una dimensión desproporcionada. Otra posibilidad sería que el niño padeciese progeria, una enfermedad en la que se sufre de un envejecimiento prematuro. Ambas enfermedades podrían haberle causado la muerte a esa temprana edad.

La leyenda del niño de las estrellas

En cuanto al origen híbrido de este niño, los indígenas que habitan la zona, donde se encontraron los cráneos, cuentan una antigua leyenda sobre los niños de las estrellas. Según estos relatos, que se remontan como mínimo a dos siglos atrás, unos seres procedentes de las estrellas dejaron embarazadas a varias mujeres que vivían en las aldeas más aisladas de la región. Después de dar a luz a estos niños de las estrellas los criaban durante varios años, hasta que sus padres regresaban del cielo para llevárselos. Debido a la relación con estos relatos se ha reforzado en algunos grupos la creencia de su origen extraterrestre.


viernes, 7 de febrero de 2014

Durante la tarde del 11 de octubre de 1973, Charles Hickson, de 42 años, y Calvin Parker, de 19 - compañeros de trabajo en unos astilleros - estaban pescando en el rio Pascagoula, en Mississipi. Mientras pescaban frente a la ribera de un muelle abandonado en un astillero, escucharon un sonido vibrante, vieron luces azules parpadeantes e informaron de que una abombada nave, con forma de balón de fútbol americano, y de unos 31 metros de ancho, apareció de repente cerca de ellos.

La nave parecía levitar alrededor de 36 centímetros sobre tierra. Una puerta se abrió en la nave, dijeron, y tres criaturas surgieron y se apoderaron de los hombres, haciéndoles flotar o levitar hasta el interior de la nave. Los dos hombres habían sido paralizados y entumecidos. Parker se desmayó debido al miedo. Describieron a las criaturas en forma humanoide a grandes rasgos y de un metro y medio de altura. La piel de las criaturas era de color gris y arrugada, y no tenían ojos o boca que los hombres pudieran discernir. Tenían en cambio tres protuberancias con forma de zanahoria, una donde en los humanos hubiera estado la nariz y dos en lugar de las orejas.

Los seres tenían pinzas como una langosta en los extremos de sus brazos, y parecían tener sólo una pierna (Hickson más tarde describió los órganos inferiores de las criaturas como si sus piernas estuvieran fusionadas juntas).

Hickson afirmó que, en la nave, era de alguna manera mantenido en levitación varias decenas de centímetros por encima del suelo de la nave, y que fue examinado por un ojo mecánico que parecía escanear su cuerpo. Parker no podía recordar lo que había ocurrido con él en el interior de la nave, aunque más tarde, durante las sesiones de regresión hipnótica, ofreció algunos detalles nebulosos. Los hombres fueron puestos en libertad después de unos 20 minutos y las criaturas levitaron de vuelta a su posición original en la ribera del río.

Hickson y Parker contactan con la policía

Ambos hombres dijeron estar aterrorizados por lo que ocurrió. Indicaron haber estados sentados en el coche durante unos 45 minutos, tratando de calmarse. Hickson bebió algo de whisky. Tras alguna discusión, intentaron comunicar su historia a los oficiales de la base de la Fuerza Aérea de Keesler, pero el personal les dijo que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos no tenía nada que ver con informes de OVNIs - el Proyecto Libro Azul había sido suspendido unos tres años atrás -, y sugirió que notificaran el caso a la policía.

Sobre las 10:30 PM, Hickson y Parker llegaron a la oficina del sheriff del condado de Jackson, Misisipi. Trajeron el pez gato que habían pescado; fue la única prueba que tenían para respaldar su historia. El sheriff Fred Diamond pensó que ambos hombres parecían sinceros y genuinamente asustados, y pensó que Parker estaba especialmente perturbado. Diamond abrigó alguna duda sobre la fantástica historia, sin embargo, debido en parte a la consumición de whisky admitida por Hickson.

La "cinta secreta"
 
El sheriff Diamond entrevisto a los hombres, los cuales contaron su historia. Tras repetidas preguntas, Diamond dejó a los dos hombres solos en una habitación que estaba, para desconocimiento de Hickson y Parker, amañada con un micrófono oculto.

Como Jerome Clark escribe, "El sheriff Diamond asumió que si ellos estaban mintiendo, este hecho sería inmediatamente evidente cuando los dos hablasen privadamente. Sin embargo, continuaron hablando con voces enormemente afligidas." (Clark, 447) (Esta denominada "cinta secreta" se halla en los archivos del departamento del sheriff del condado de Jackson, y está disponible para ser escuchada por los investigadores).

Parker, quien parecía particularmente agitado, hablaba repetidamente de sus deseos de ver a un doctor. Una transcripción parcial del interrogatorio y de la "cinta secreta" esta disponible en inglés en este enlace externo; inmediatamente debajo hay una traducción de parte del contenido de la "cinta secreta".
 
CALVIN: Tengo que volver a casa e irme a la cama o tomar alguna pastilla para los nervios, o ver al médico o algo. No puedo soportarlo. Estoy a punto de volverme medio loco.
CHARLIE: Te digo que cuando pasemos esto te daré algo para solucionarlo y que puedas conseguir algo de maldito sueño.
CALVIN: No puedo dormir dormir todavía así. Estoy cerca de volverme loco.
CHARLIE: Mira Calvin, cuando te sacaron, cuando nos sacaron de aquella cosa, maldita cosa
Con su voz ascendiendo, Calvin dijo, "Mis malditos brazos, mis brazos, recuerdo que ellos los congelaron y no me podía mover. Como si hubiera pisado una serpiente de cascabel."
"No lo hicieron así conmigo", suspiró Charlie.
Ahora ambos hombre empiezan a hablar como para sí mismos.
CALVIN: Perdí el conocimiento. Espero que nunca lo pierda el resto de mi vida.
CHARLIE: Nunca he visto nada como aquello en toda mi vida. No puedes hacer que la gente lo crea.
CALVIN: No quiero quedarme sentado aquí. Quiero ver a un doctor.
CHARLIE: Mejor que despierten y empiecen a creer... mejor que despierten y empiecen a creer.
CALVIN: ¿Viste como se levantó la maldita puerta?
CHARLIE: No sé como se abrió, hijo. No lo sé.
CALVIN: Simplemente se recolocó, y como aquellos hijos de puta - simplemente como si salieran.
CHARLIE: Lo sé. No puedes creerlo. No puedes hacerlo creer a la gente.
CALVIN: Estaba paralizado justo entonces. No me podía mover.
CHARLIE: No lo creerán. Creerán uno de estos días, puede que demasiado tarde. Sabía todo el tiempo que había gente de otros mundos allí. Lo sabía todo el tiempo. Nunca pensé que me sucedería esto.
CALVIN: Sabes que no bebo.
CHARLIE: Lo sé, hijo. Cuando llegua a casa me voy a poner otro trago, me hace dormir. Mira, ¿para qué estamos sentados? Voy a ir a contarle a Blanche... ¿a qué estamos esperando?
CALVIN (con pánico): Voy a ir a casa. Estoy enfermo. Voy a salir de aquí.
Entonces Charlie se levantó y abandonó la habitación, quedándose Calvin sólo.
CALVIN: Es difícil de creer... Oh Dios, es terrible... Sé que hay un un Dios allá arriba...


Pero si eso de leer no es lo vuestro, os dejo la cinta con los subtitulos


martes, 17 de diciembre de 2013

El misterio comenzó en 1930 cuando el cazador Arnand Laurent y sus dos hijos vieron un extraño destello que cruzaba el cielo septentrional del Canadá. Laurent declaró que la luz cambiaba de forma por momentos, de modo que en un instante era cilíndrica y al siguiente parecía una bala enorme.


Pocos días después un par de miembros de la policía montada que iban camino del lago Anjikuni se detuvieron en la cabaña de Laurent en busca de abrigo. Uno de ellos explicó que en el lago había “algo así como un problema”. Laurent les menciono el extraño avistamiento. El policía preguntó al confundido Laurent si la luz que había visto se dirigía hacia el lago y éste le respondió afirmativamente,El policía movió la cabeza sin más comentarios, durante los años siguientes los Laurent no volvieron a ser interrogados. Ese fue un descuido comprensible pues la Real Policía Montada de Canadá ya estaba ocupada en esa época con el caso más extraño de su historia.

El cazador, llamado Joe Labelle, marchaba con sus raquetas de nieve hacia el pueblo junto al lago Anjikuni, se sintió agobiado por una extraña sensación de pavor. Normalmente, aquel era un ruidoso núcleo rural de mil doscientas personas y ese día, Joe hubiera esperado oír a los perros de los trineos que ladraban para darle su habitual bienvenida. Pero las chozas rodeadas por la nieve estaban recluidas en el silencio, y no salía huno de ninguna chimenea. Al pasar por la orilla del lago Anjikuni, el cazador vio que los botes y los kayaks todavía se hallaban amarrados a la orilla.
 
Sin embargo, cuando fue de puerta en puerta, solamente encontró una soledad misteriosa. Aún estaban apoyados en las puertas los apreciados rifles de los hombres. Ningún viajero esquimal dejaría jamás su rifle en casa.

Dentro de las cabañas, las ollas de caribú guisado estaban mohosas sobre los fuegos apagados hacía mucho tiempo. Sobre un camastro había un anorak remendado a medias y dos agujas de hueso junto a la prenda.

Pero Labelle no encontró cuerpos, ni vivos ni muertos, ni tampoco señales de violencia.En algún, momento de un día normal -cerca del almuerzo según parecía- se produjo una repentina interrupción en el trabajo diario, pero lo que la vida y el tiempo parecían haberse detenido en seco.

Joe Labelle fue a la oficina de telégrafos y transmitió su informe al cuartel general de la Real Policía Montada de Canadá. Todos los oficiales disponibles fueron enviados a la zona de Anjikuni.
 
Al cabo de unas pocas horas de búsqueda, los policías montados dieron con los perros de los trineos perdidos. Estaban atados a los árboles cerca del pueblo y sus cuerpos se hallaban bajo una sólida capa de nieve.Habían muerto de hambre y de frío.(en otra version se menciona que habian sido asesinados)

En lo que fuera el cementerio de Anjikuni, se produjo otro descubrimiento escalofriante. Las tumbas se encontraban abiertas, de las cuales, bajo una temperatura glacial, alguien se había llevado los cadáveres.
 
No se veían huellas fuera del pueblo, ni tampoco posibles medios de transporte por los cuales la gente pudiera haber huido. Sin poder creer que mil doscientas personas pudieran desvanecerse de la faz de la tierra, la Real Policía Montada de Canadá amplió su búsqueda. Con el tiempo, la investigación cubría todo Canadá y continuaría durante años. Pero después de tantos años, el caso sigue sin solución.

Actualmente la RCMP (Royal Canadian Mounted Police, Real Policía Montada del Canadá) niega la historia sobre la desaparición, niega que una aldea con una población tan grande hubiese podido existir en un área tan alejada de los territorios del noroeste.

Sin embargo, en una carta enviada por el RCMP en aquel momento al periódico “The Toronto Daily Star” , confirma la historia del cazador.

viernes, 13 de diciembre de 2013

La Batalla de Galípoli o Batalla de los Dardanelos tuvo lugar en la península turca de Galípoli en 1915 durante la Primera Guerra Mundial. La campaña se conoce en Turquía con el nombre de Çanakkale Savaslari. En el Reino Unido se le llama «Campaña de los Dardanelos», mientras que en Australia y Nueva Zelanda se conoce como la «batalla de Galípoli».

Entre marzo y diciembre de 1915, Inglaterra y Francia intentan adueñarse de los Dardanelos, punto estratégico que controla las comunicaciones entre el Mediterráneo y los puertos msos del Mar Negro.  Pero los ejércitos del Imperio otomano, dirigidos por los alemanes, mantienen en jaque al cuerpo expedicionario occidental.  Las pérdidas son tan importantes (46.000 muertos), que los aliados abandonan finalmente la lucha en diciembre.

La historia de la desaparición del batallón de Norfolk es conocida por el relato de los soldados de la Mancomunidad que asistieron a este acontecimiento.  El 21 de agosto de 1915, durante el ataque de la península de Gallipoli, uno de los episodios más sangrientos de la campaña de los Dardanelos, veintidós soldados neozelandeses de una compañía de ingenieros vieron al cuarto regimiento de Norfolk. Formado por 267 hombres, se dirigían a socorrer al cuerpo de ejército del Comando Unido de Australia y Nueva Zelandia (CUANZ), que estaba atacando la cota 60, al sur de la bahía de Suyla.  Mientras se encontraban en el lecho seco de un río, los soldados del Norfolk penetraron dentro de una extraña nube.  En cuanto todos los hombres desaparecieron detrás de la cortina de bruma, la nube se elevó suavemente para alejarse en el cielo, contra el viento, perdiéndose rápidamente de la mirada de los observadores.  No se veía ningún ser vivo en el pequeño valle y Turquía afirmó no haber capturado jamás a ningún miembro de ese regimiento.

Las contradicciones

Este relato se apoya sobre el testimonio hecho cincuenta años después de la campaña de los Dardanelos.  Redactado, luego de un encuentro conmemorativo del CUANZ, por tres soldados neozelandeses que pertenecían a la tercera sección de la primera compañía de ingenieros, este testimonio fue presentado como un llamado a prestar declaración destinado a las personas que eventualmente se encontraran todavía vivas y que hubieran asistido a este hecho.

El valle donde sucedieron los acontecimientos
Un examen del documento reveló, sin embargo, varios errores de hecho en el relato, que hacían dudar de su confiabilidad.  Así, el cuarto regimiento de Norfolk mencionado por los tres soldados no es un regimiento sino un batallón y éste, por lo demás, terminó la campaña de los Dardanelos.  En cambio, otro batallón del mismo regimiento, el quinto de Norfolk, fue efectivamente informado como desaparecido despues de un ataque.  Este tuvo lugar, no el 21 de agosto como lo indica el documento sino el 12, de acuerdo con los archivos militares ingleses y sucedió a cinco kilómetros de la posición supuesta por los testigos neozelandeses.  Sin embargo, existe otro texto que relata un episodio similar, escrito poco después de la campaña, en el que no se encontró ninguna contradicción ni afirmación dudosa, y cuyo testimonio parece claramente más confiable.

¿Recuerdos verídicos o sugestiones posteriores?


Se trata del Informe final de la Comisión de los Dardanelos publicado en 1917.  Según este documento, una "extraña bruma", que reflejaba los rayos del sol, cubrió la bahía y la llanura de Suyla el 21 de agosto, desdibujando las trincheras ocupadas por los otomanos y permitiéndoles, de ese modo, disparar más fácilmente sobre los aliados.  Pero por más extraño que esto pareciera, tal fenómeno meteorológico era al parecer corriente en la región.  Es igualmente ese mismo día 21 de agosto, en el curso de la tarde, que el informe cita el ataque de la famosa cota 60 por 3.000 hombres del CUANZ.

Al leer los dos episodios descritos en este documento oficial, las semejanzas con el tardío testimonio de los soldados neozelandeses son impactantes.  De hecho, este último más parece una mezcla de los dos acontecimientos, presentados en el Informe final como distintos pero relatados en dos páginas enfrentadas…

Tal vez esta disposición pudo influir en la memoria de los tres testigos.  Habría que agregar que del quinto de Norfolk, que se informo efectivamente como desaparecido, se recuperaron 122 cadáveres a partir del 23 de septiembre de 1919 Y, si se toma en consideración que 27.000 de los 34.000 muertos, entre soldados ingleses y del CUANZ, nunca fueron sepultados, se puede suponer que los cuerpos de los 145 soldados que faltan hayan podido ser mezclados con la tierra de un campo de batalla ahogado bajo un calor terrible, que podría haber sido un factor de putrefacción acelerado.  Estos diversos elementos no constituyen ningún apoyo en favor de la autenticidad del testimonio de los tres neozelandeses.

Sin embargo, algunos autores siguen viendo allí el relato de un hecho real y justifican las contradicciones sobre la identidad del batallón o la fecha de aparición de la extraña nube aduciendo ciertas fallas en la memoria que serían del todo normales después de cincuenta años.  No es tampoco menos cierto que los documentos oficiales de la época hablan de una bruma de una gran superficie y no de una nube de 250 metros de largo posada sobre el suelo.  Se podría pensar que si un fenómeno como ese se hubiera producido, habría llamado inmediatamente la atención de los observadores militares que están siempre al acecho de un ardid del enemigo.

El testimonio de los soldados neozelandeses

"(El 21 de agosto de 1915) El día había despuntado y estaba claro, sin nubes a la vista (…) Sin embargo, había quizás seis u ocho nubes en forma de «hogaza de pan», todas parecidas, que flotaban encima de la cota 60.  Se pudo ver que, a pesar de un viento sur que soplaba con una velocidad de 6 a 8 km/h, estas nubes no cambiaban ni de lugar ni de forma.  Con respecto a nuestro punto de observación de una altura de 150 m, planeaban con cerca de 60 grados de elevación (1.200 m de altura).  Bajo este grupo y en posición estacionaria sobre el suelo, se encontraba otra nube parecida en cuanto a su forma, que medía cerca de 250 m de largo, 65 m de alto y 60 m de ancho.  Esta nube era extremadamente densa, hasta el punto de parecer sólida, y se encontraba a una distancia de entre 900 y 1.100 m del combate que se desarrollaba en el territorio ocupado por los ingleses.  (…)

Nuestra posición en altura dominaba la cota 60 por unos 90 m. Un poco más tarde, esta nube singular recubrió el lecho seco de un río, a menos que haya sido un camino encajonado, y pudimos distinguir perfectamente sus costados y sus extremos mientras estaba posada sobre el suelo.  Como todas las demás nubes, era de color gris claro.  Se vio entonces que un regimiento inglés compuesto por varios centenares de hombres, el cuarto de Norfolk, remontaba ese camino o lecho de río hacia ja cota 60.  Cuando llegaron hasta la nube, penetraron en ella sin vacilar pero ninguno de ellos salió para combatir sobre la cota 60.  Cerca de una hora más tarde, una vez que el último soldado hubo desaparecido en su interior, la nube se elevó muy discretamente del suelo y, como cualquier nube o neblina, subió lentamente hasta juntarse con las otras nubes (…) que parecían "arvejas dentro de su vaina".  Durante todo este tiempo, el grupo de nubes se había mantenido inmóvil, pero en cuanto la extraña nube que se había levantado del suelo alcanzó su mismo nivel, partieron todas hacia el norte, es decir, hacia Erada (Bulgaria).  Después de unos 3/4 de hora habían desaparecido
".

Extrañas victimas de guerra
En su libro Desapariciones misteriosas, editado en 1973, Patrice Gastón cita otros casos de grupos de militares que, aparentemente, se "desvanecieron" repentinamente en medio de la guerra.

En España.

En 1707, durante la guerra de la Sucesión Española, 4.000 hombres del archiduque Carlos de Habsburgo, que luchaban contra los ejércitos de Felipe V, se pusieron en camino una mañana hacia un corredor de los Pirineos.  Nunca más se supo de ellos, a pesar de todas las investigaciones.  Habían desaparecido con sus armas y pertrechos.

En Vietnam.

En 1858, cuando los franceses atacaban al ejército del reino vietnamita, 650 zuavos del cuerpo expedicionario avanzaban hacia Saigón, que se encontraba a unos 20 km.  Los seguía otro grupo de soldados y, repentinamente, desaparecieron sin que nadie pudiera saber qué les pasó.

En China.

En diciembre de 1923, Japón había invadido una buena parte de China y sus ejércitos avanzaban hacia Nankín, la capital china.  El coronel Li Fu Sien decidió oponer una última resistencia y colocó a 3.000 de sus hombres bien armados a lo largo del Yangtse.  A la mañana siguiente, se dio cuenta de que todos habían desaparecido, menos un centenar que se había guarecido cerca de un puente.  Ni éstos ni ningún otro centinela vieron a los 3.000 hombres abandonar su puesto y los archivos japoneses no mencionan haber capturado a ninguno de ellos.

viernes, 29 de noviembre de 2013

En Septiembre de 1961 un matrimonio americano afirmó haber sido llevado a bordo de un OVNI y examinado detenidamente por sus ocupantes. El relato de los hechos conmocionó, cinco años después, a todo el mundo occidental, y pronto comenzaron a salir a la luz casos similares que pusieron de relieve la existencia de una realidad hasta ese momento casi totalmente ignorada. Tras la experiencia del matrimonio Hill la ufología tuvo ante sí una nueva pieza por la que empezar a componer el gran rompecabezas de los OVNIs.

El caso de Betty y Barney Hill fue el primer caso de abducción en pareja de la era moderna de la ufología. El primer abducido fue Antonio Villas Boas el 15 de Octubre de 1957 en Minas Geraes, Brasil.

Al terminar la década de los cincuenta la historia moderna de los OVNIs parecía haber alcanzado su clímax. Los OVNIs ya no eran sólo aquellas luces difuminadas que se limitaban a surcar nuestra atmósfera, ni tampoco los, en general, elusivos extraterrestres de los primeros aterrizajes; por el contrario, nos encontrábamos en la avanzada fase de los «contactados», en lo que J. Allen Hynek denominó Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. En definitiva, los extraterrestres habían entrado ya en contacto –aunque no necesariamente físico– con los terrestres y nosotros, impresionados por esos contactos de quienes considerábamos nuestros hermanos mayores del cosmos, esperábamos de ellos la solución a todos nuestros graves problemas.

Y fue entonces cuando ocurrió algo que cambió todas las expectativas; porque fue entonces cuando se conoció la experiencia del matrimonio Hill, un caso que, por sus características, obligó a Hynek a establecer una nueva y más próxima tipología de contacto. Y los denominó Encuentros Cercanos del Cuarto Tipo. Esto es, las llamadas «abducciones».

El caso Hill es, por tanto, el primer caso conocido de abducción y, con ser el primero, o precisamente por serlo, es también el más y mejor documentado. Y es, además, un caso realmente paradigmático, hasta el punto de que los posteriores casos de abducción parecieran haberlo tomado como modelo.

A Portsmouth Por La U.S.3

La noche del 19 al 20 de septiembre de 1961 el matrimonio norteamericano compuesto por Barney Hill y su esposa y Betty, en compañía de su perrita Delsey volvían en su Chevrolet Bel Air de pasar unas breves vacaciones en Canadá, cuya frontera con EE.UU. cruzaron pasadas las nueve de la noche. Querían llegar cuanto antes a su hogar de Portsmouth, en el estado de New Hampshire.

Tras tomar la autopista US3 en White Mountains, Betty avistó una luz bajo la Luna parecida a una estrella que aparentemente tenía movimiento. Barney sugirió que podría ser un satélite, pero el vehículo varias veces para que su esposa pueda ver el objeto con unos prismáticos de 7x 50.

Con Barney al volante y Betty observando con los prismáticos los movimientos del objeto, siguieron su trayecto. Pero la mujer creyó ver una hilera de ventanas y Barney, le comentó que podía ser un avión pequeño. El objeto cambió de dirección y haciendo una curva se dirigió hacia ellos. Se encontraban a algo más de tres kilómetros al norte de Woodstock cuando el ovni se desplazó frente al auto y voló hacia la derecha del camino. Barney Hill, ddetuvo el vehículo en el medio de la carretera, le quitó los prismáticos a su esposa, se bajó y salió del auto directamente hacia el objeto, que ahora se hallaba a la altura de la copa de los árboles. El Ovni con forma de plato se desplazó silenciosamente hacia la izquierda y se acercó de frente al auto detenido, su diámetro tenía la misma anchura que la distancia entre dos de los postes del teléfono a lo largo de la carretera y silenciosamente hizo una vuelta completa sobre la carretera, quedando sólo a unos treinta metros de distancia de ellos.

Entonces Barney sufrió un enorme shock porque a través de los prismáticos pudo distinguir unas ventanillas iluminadas a los costados de la nave, y detrás de ellas pudo ver el interior iluminado donde había entre cinco y once seres de aspecto humano con uniformes de color negro brillante que estaban ocupados conduciendo el aparato. Desde adentro del auto, Betty Hill podía oír a su esposo exclamando: "¡No lo puedo creer! ¡Esto es ridículo!”.

Los Hill dijeron que la nave se acercó tanto a ellos que cubrió el campo de visión de los prismáticos. Una de estas entidades se quedó observándolo detenidamente, con unos ojos que impactaron al testigo, entonces Barney volvió al auto en estado de histeria, según recordó su esposa, lo puso en marcha y se vieron sorprendidos por un extraño zumbido mientras que la perra Delsey, se puso a gemir casi histéricamente. Se alejaron por la ruta y llegaron a su casa a eso de las cinco de la madrugada del 20 de septiembre.

Extrañas pesadillas

Acordaron no contar nada para que no los tomen por locos pero, Betty como mujer, no pudo soportar mucho tiempo el secreto y ese mismo día llamó a su hermana Janet Millar para contarle su excitante experiencia. Janet le aconsejó a su hermana llamar a la base aérea de Pease, donde no le dieron importancia a la historia hasta que mencionaron que el presunto Ovni tenía unas aletas laterales provistas de luces rojas. Se puso entonces al teléfono el comandante Paul W. Henderson, quien fue recogiendo los datos que ella le daba. El mismo comandante volvió a ponerse en contacto al día siguiente con Barney, a quien pidió nuevos datos porque era quien había estado más cerca del “aparato”.

Un par de días después, Betty fue a la biblioteca y leyó el libro Flying saucer conspiracy, del mayor Donald Keyhoe, y poco a poco siguió leyendo otros libros sobre Ovnis y extraterrestres.

Unos diez días después del incidente, ella empezó a soñar todas las noches con una aterradora experiencia con un Ovni, en tanto que Barney sufría de insomnio y su úlcera de duodeno empeoró. Cuando trataba de revivir el hecho en su mente, Hill se sentía perturbado al advertir que no podía explicar todo lo que había sucedido en el lapso de las dos horas transcurrido desde el momento en que encontraron al ovni hasta el instante en que llegaron a su casa.

Betty Y Barney Hill
Las lecturas ufológicas incitaron a Betty a escribirle a las oficinas de Washington del NICAP (National Investigations Committee on Aerial Phenomena), que dirigía Donald Keyhoe, para contarle su avistamiento. El NICAP mandó a Walter Webb, profesor de Astronomía en el Planetario de Hayden de Boston e investigador de Ovnis local, quien entrevistó a los Hill por casi ocho horas el 21 de octubre de 1961, llegando a la conclusión de que “el incidente ocurrió tal como lo informaron, excepto algunos detalles técnicos”. Al mes siguiente, el 25 de Noviembre, los investigadores C.D. Jackson, destacado ingeniero electrónico y Robert Hohman, escritor especializado en temas científicos estuvieron casi doce horas con la familia, desde el mediodía hasta la medianoche. Fue una entrevista a cara de perro, casi policial. Fueron ellos quienes, además de hablarles de la posibilidad de que existiese vida en Alfa Centauro o Tau Ceti, notaron que el matrimonio había tardado dos horas más de lo previsto en llegar a su casa, sugiriendo un presunto “tiempo perdido”. También opinaron que las pesadillas de Betty tal vez reflejaban una abducción que explicaría las dos horas de retraso en su arribo a casa.

En 1963 consultaron a un eminente psiquiatra de la ciudad de Boston, Benjamin Simon, pues consideraba que el problema de Barney –y también el de Betty y sus pesadillas– sólo tenía una solución de orden psicoanalítico.

Betty Y Barney Hill
La primera consulta con Simon se realizó el 14 de diciembre de 1963, más de dos años después del incidente. El sábado 4 de enero de 1964 comenzaron las sesiones de hipnosis, a las cuales también acudió Betty, cuyo verdadero nombre era Eunice. Con la regresión hipnótica fue posible recuperar lo que su memoria consciente no recordaba. El Dr. Simon grabó las sesiones de los Hill donde había llantos angustiados, alaridos, terribles jadeos, silencios.

Betty y Barney desconocían lo que habían dicho bajo hipnosis, ya que el contenido de las cintas grabadas, el psiquiatra sólo les permitió escucharlo muchas semanas después, cuando estaba a punto de dar por terminado el tratamiento.

El secuestro

Después de oír esos zumbidos extraños, el motor del automóvil dejó de funcionar en un camino secundario. Allí aparecieron unos hombrecitos que los llevaron hacia el objeto volante que estaba descansando en las cercanías. Betty, corroborando futuras hipnosis de Barney, añadió que aquellos seres se lanzaron hacia ellos. Ella intentó huir, pero en el exterior, junto a la ventanilla del coche, impidiéndole el paso, estaba uno de ellos. Ambos narrando idénticas vivencias, explicaron que les sacaron del vehículo. A Barney, que parecía dormido, le llevaban arrastrando, sujetándole por los brazos.

Betty le grito a Barney que se despierte, y entonces, uno de los seres que iba al lado de ella, le dice: “¡Ah!¿De modo que se llama Barney?”.

Le sigue gritando una y otra vez: “¡Barney, Barney, despierta!”. Y el tripulante de la nave que le había hablado le dijo: “No tenga miedo, no tiene usted motivo alguno para asustarse, no les haremos el menor daño. Sólo queremos hacer ciertos experimentos. Y cuando los experimentos terminen les llevaremos a usted y a Barney al coche y les dejaremos en él”. El Dr. Simon le preguntó en que idioma le hablaba aquel ser y Betty dijo que “uno de ellos hablaba inglés; un inglés extraño, como el de un extranjero”.

Barney Hill recordó haber sido llevado por una rampa hacia el interior de la nave y de inmediato lo trasladaron a una habitación para someterlo a un examen.

“Podía sentir cómo me revisaban con sus manos... Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel..., como si estuvieran contando mi columna vertebral... y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado... Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi auto... y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta”.

Betty relató una historia similar sobre el examen físico, la pareja fue llevada a habitaciones distintas, y el que hablaba inglés le dijo que “les separaban porque sólo tenían aparatos para una persona en cada habitación”. Ambos fueron sometidos a la hoy clásica revisión médica, que incluyó cortes de pelo y uñas, revisión de genitales, introducción de rústicas y dolorosas agujas en el ombligo, examen de ojos, boca, dientes, garganta, nariz, extracción de cerumen, etcétera.

Entre otras cosas Betty dijo: No sé quienes son; creo que tal vez sea la tripulación... y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina... es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y rasparon mi brazo aquí... había como un trozo de celofán o plástico, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.

Betty le pidió al que parecía el “líder”, que hablaba un inglés con un acento que no fue capaz de identificar, una prueba de esta experiencia, quien amablemente le dio a escoger. Ella optó por un libro bastante grueso. “Y él me dijo que hojease el libro, y yo lo hice. Tenía páginas y estaban escritas. Pero la escritura era completamente distinta de todas las que conozco. Parecía casi como... no sé... la escritura no cruzaba la página, iba de arriba a abajo...”, expresó Betty durante la regresión.

También le preguntó de dónde procedían. El jefe a su vez le preguntó si ella sabía algo del universo, señalando un mapa de la pared. La mujer dijo que no, así que el jefe contestó que “si no sabe en qué lugar del mapa está, de poco le serviría que yo le dijese en cuál estoy yo”. Recuerda Betty que “había muchos puntos en él; estaban esparcidos por toda su superficie. Algunos eran pequeños como punzadas de alfiler. Y otros eran del tamaño de una moneda pequeña. Y había líneas, en algunos de los puntos. Eran líneas curvas que unían un punto con otro. Y había un gran círculo y muchas líneas que salían de él. Muchas líneas iban a otro círculo situado muy cerca, pero no tan grande. Y estas líneas eran gruesas. Y yo le pregunté qué querían decir y él me dijo que las líneas gruesas eran rutas comerciales y, luego, las otras líneas eran rutas hacia lugares adonde iban de cuando en cuando. Y me dijo también que las líneas de puntos seguidos eran rutas de expediciones...”

La conversación sobre el origen del extraterrestre fue interrumpida cuando uno de los tripulantes entró con la dentadura postiza de Barney, llamando la atención del jefe. También trataron de sacarle los dientes a Betty, quien les explicó que su esposo había perdido los dientes en un accidente y que por eso tenía unos postizos. Agregó que, cuando uno envejece, puede llegar a perder la dentadura. La explicación perturbó al líder quien no podía comprenderla. Betty intentó vanamente aclarar el concepto del envejecimiento.

Cuando ya estaban a punto de liberarlos, cuenta Betty que Barney estaba detrás de ella y tenía los ojos cerrados; y un hombre a cada lado. Y cuando ella ya empezaba a bajar la rampa, varios de los seres, no el jefe, sino algunos de los otros, se ponen a hablar. No sabe lo que están diciendo pero parecían muy excitados. Entonces el que parecía el jefe alienígena se le acercó y le quitó el preciado libro. Betty dijo haberse puesto furiosa. Aquel libro era su prueba de que había estado con seres de otros mundos. “Y él me dijo: Si, ya sé. Y precisamente porque es una prueba los otros no quieren. Quieren que olviden lo que ha ocurrido, que lo olviden por completo”, comentó Betty.

El aspecto físico de los seres según el relato realizado bajo hipnosis, Barney lo describió antes de que lo llevaran a la nave, a uno por su uniforme negro, como un nazi cuyos ojos lo dejaron congelado y a otro como un irlandés pelirrojo, que lo miraba “por encima del hombro”. Tras ser secuestrados, Betty está frente al “líder” y “el examinador”, ambos los describe como mongoloides, con ojos grandes y oblicuos y anchos rostros con una nariz prominente, aunque para su marido la nariz de estos estaba formada por simples orificios.

El mapa estelar

Un aspecto particular de la historia de los Hill ha ayudado a darle una cierta credibilidad ante muchos investigadores. Se trata del mapa de estrellas que Betty Hill dibujó en la consulta del doctor Simon, y que, dicho sea de paso, también había visto en sus sueños. El dibujo fue realizado por sugestión post-hipnótica, es decir, inmediatamente después de “despertar”. Consistía en una serie de puntos unidos por líneas, los cuales eran rutas comerciales y lugares a donde viajaban los presuntos extraterrestres que la abdujeron.




El relato del matrimonio Hill adquirió relevancia mundial al ser publicado en el diario de Boston “Herald Traveller” y en un libro de John G. Fuller El viaje interrumpido, publicado en 1966 y basado en las cintas de la hipnosis que le suministró el psiquiatra Benjamin Simon, quién ni lerdo ni perezoso compartía los derechos de autor con Fuller. También se hizo una película para televisión en 1975 titulada “The UFO Incident” y difundida por la cadena NBC.

La experiencia del matrimonio Hill, por sus características, obligó a J. Allen Hynek a establecer una nueva y más próxima tipología de contacto, denominándola Encuentros Cercanos del Cuarto Tipo o “abducciones”.

Barney, murió en 1969 por un derrame cerebral, y tras enviudar, Betty Hill se hizo asidua participante de congresos y encuentros sobre el fenómeno Ovni casi hasta su fallecimiento, víctima de cáncer el 17 de octubre de 2004 a los 85 años de edad.

Y por si todo este "tocho" os parece mucho. Teneis la version en pelicula. Se rodo hace un buen puñado de años, a causa de la transcendencia del caso. Asique no espereis unos efectos especiales del otro mundo.


The UFO Incident (1975)

TV Movie  -  92 min

Director: Richard A. Colla
Guion: Hesper Anderson , Jake Justiz
Interpretes: James Earl Jones, Estelle Parsons, Barnard Hughes