lunes, 12 de mayo de 2014

1. Las escaleras eléctricas. Para cualquier niño le resulta irresistible jugar en las escaleras eléctricas; de inmediato, la reacción de los padres es decirles que dejen de hacerlo, pues sus agujetas o pantalones podrían atarcarse en las rendijas, lo que implicaría un accidente mayor, que una simple caída.

Aunque nos parezca inverosímil.Según cbsnews.com, cada año son atendidas cerca de 10 mil personas cuyos pies han sido "devorados" por estos escalones eléctricos. Está comprobado que tanto los escalones como el pasa manos, pueden llegar a amputar los dedos de las manos y los pies. Personal que se dedica a darles mantenimiento, han señalado que los peligros principales son: "los dientes" desgastados de estas escaleras, tornillos que salen de su lugar y agujeros en los cuales cualquiera pudiera atascarse. Así que mucho cuidado cuando las utilice.

2. Alguien dentro de tu armario. Cuántas veces nos ha sucedido que ya estando descansando en nuestro dormitorio, sientes esa sensación de que alguien te está espiando. Algo similar le sucedió a un hombre en Japón, al que misteriosamente se le desaparecían objetos de su casa y quien despertaba por las madrugadas debido a ruidos, pero que al inspeccionar su hogar, no encontraba nada.

Desesperado, se le ocurrió armar un circuito de videovigilancia casero, el cual accionó una noche; al día siguiente, se llevó la sorpresa de su vida al ver cómo alguien salía de su armario, que se le acercaba para percatarse de que él en realidad estuviera durmiendo y no se trataba precisamente de un fantasma.

El japonés acudió de inmediato con la policía, pues podría tratarse de algún asaltante. De inmediato, emprendieron la búsqueda y localizaron a esa persona. Se trataba de una mujer indigente, que por más de un año vivió a escondidas en el armario y, que cuando se iba el dueño de la casa, comía y se bañaba en el lugar.

Aqui teneis la noticia por si quereis leerla entera: Periodico el Mundo

3. El collar explosivo.
En varias peliculas de terror hemos visto cómo el asesino puede obligar a sus víctimas a realizar cosas impensables. En la pelicula Saw 3, el malo le pide a un hombre que se coloque en el cuello un collar repleto de artefactos explosivos.

Seguramente el guionista cuando escribió esta escena se inspiró en un suceso acontecido en 2003, en Pensilvania. Brian Wells era un repartidor de pizzas, que aquel 28 de agosto se dirigía, supuestamente, a entregar un pedido. Después de varias horas desaparecido, Wells se encontraba en un banco, armado con una escopeta y al cuello llevaba un collar explosivo.

La policía llego rápidamente al lugar; Brian aseguraba que alguien más le había obligado a cometer el delito y que por favor le ayudaran a desactivar el collar; los agentes no le creyeron y minutos después, fueron testigos de cómo el hombre se desintegraba por una explosión. A los pocos días, se detuvieron a varios hombres, mismos que confesaron haber obligado al joven a ser cómplice en el robo, por lo que la sociedad criticó duramente el actuar de sus vigilantes.

4. La llamada asesina. Clásica escena de película de terror en donde en medio de una fuerte tormenta, alguien recibe una llamada telefónica misteriosa y acto seguido, se ve el cuerpo de la víctima.

En 1985, la prensa divulgó un acto similar a éste. Se trataba de un joven de 17 años de edad, llamado Jason Findley, quien fue encontrado muerto sobre su cama con un teléfono en la mano.

Al principio, se especuló que el adolescente fue asesinado; sin embargo, la teoría se descartó al no encontrar ningún golpe o herida en su cuerpo. Médicos forenses concluyeron que Findley falleció a causa de una descarga eléctrica que cayó sobre el cableado telefónico, misma que recorrió toda la línea hasta llegar al auricular, lo que paralizó su corazón. Entre 1984 y 1986, en Estados Unidos, cerca de un centenar de personas murieron también por dicha causa, señala nytimes.com.

5. Ascensores que decapitan. Cuando utilizamos el ascensor, siempre nos damos prisar al subir, es como
si tuvieramos la sensacion de ir a vivir una desgracia en el momento de cerrar las puertas. A nadie le gustaría que éstas nos aprisionaran, de por sí ya se siente angustia cuando pasan con nuestros abrigos, bolsas y mochilas.

Una de estas desgracias le ocurrió a Hitoshi Nikaidoh, en un hospital de Houston, Texas. El doctor estava entrando al ascensor, cuando de repente las puertas se cerraron, su cabeza quedó atrapada. Una mujer estaba siendo testigo de todo,intento ayudarle presionando varias veces el botón para abrirlas, pero no funcionó, por lo que el aparato se elevó y Nikaidoh murió decapitado.

6. Pájaros vengativos. Lo plasmado por Alfred Hitchcock en la película "Los Pájaros", a más de uno les causó pesadillas, cierta aversión y temor a dichos animales. La ciencia ha descubierto que, en particular, los cuervos pueden identificar rostros humanos e incluso, saber cuándo alguien está atemorizado.

Pero, ¿sentirías temor por los gallos? Parecieran ser inofensivos, aunque un hombre llamado José Luis Ochoa, no debe pensar lo mismo. Él se dedicaba a la crianza de gallos de pelea y a la organización de dichos eventos. En más de una ocasión fue multado por las autoridades, cosa que poco le importó y siguió con su negocio.

En alguna de esas peleas, probablemente uno de sus enemigos, cambió las navajas por cuchillos en uno de sus gallos, el cual saltó sobre José Luis hiriéndolo en una arteria que cruza la pierna, ocasionándole la muerte.

Aqui teneis la noticia por si quereis leerla entera: Noticia

7. Esqueletos encontrados en construcciones antiguas. Un grupo de hombres se encuentran trabajando en la remodelación de un edificio cuando, de repente, al derrumbar una pared se topan con un esqueleto, el cual corresponde a una persona que desapareció hace muchos años.

¿Cómo es que pudo llegar ahí?, sería la pregunta que cualquiera pudiera hacerse. Pues bien, esta es la historia de José Schexnider, cuyos restos fueron hallados en el Banco Nacional de Abeville. Obreros trabajaban en la remodelación del segundo piso cuando descubrieron una placa metálica en una de las paredes; la quitaron y encontraron un tiro de chimenea en cuyo fondo, se encontraban los huesos de este hombre. Hasta ahora, se desconoce cómo es que llegaron hasta ahí o cómo quedó atrapado.

8. Enterrado vivo. Una de las situaciones límite que jamás nos gustaría experimentar, es ser enterrado por error; lo malo es que nadie puede garantizarlo, pues esto ha pasado ya en varias ocasiones.

A Liang Jinshi le sucedió. El hombre de 40 años es diabético y fue declarado muerto. Un domingo, su cuerpo fue enterrado y su esposa, tras la fatídica pérdida, acudió tres horas después a la tumba de su marido. Sorpresa la que se llevó la mujer cuando de repente escuchó que Liang pedía auxilio. El hombre fue rescatado y los médicos no descartaron un posible caso de catalepsia.
  
9. Llamada desde el más allá. También suena a película o historia de terror que alguien reciba una llamada telefónica de alguien fallecido.

Esto es lo que le sucedió a la familia de Charles Peck, quien viajaba en un tren de California que impactó con otro de carga, falleciendo unas 25 personas al instante. La familia de Peck, sabiendo que él viajaba en el tren, no se separó de la televisión y vio el resultado de la catástrofe; de repente, recibieron llamadas desde el mobil de Charles, aproximadamente 35 minutos después del choque. Nadie pudo explicarse cómo es que sucedió, pues Peck era uno de esos 25 fallecidos.

viernes, 9 de mayo de 2014

En 1852, por orden del obispo de Santa Fe,  7 monjas misioneras fueron de su hogar en Kentucky hasta Santa Fe con la idea de fundar un convento que sirviera de escuela para los niños del lugar. Tras un largo y penoso viaje que duró varios meses, en la que una de las mujeres murió y otra tuvo que regresar y donde incluso sufrieron ataques indios,  llegaron a Santa Fe donde fundaron su congregación, “La orden de las hermanas Loretto”.

En 1873, tras 20 años enseñando en la escuela, el obispo, Jean Baptiste Lamy, satisfecho, quiso construir una capilla, “Nuestra Señora dela Luz”, que tardó 5 años en levantarse bajo el mando del  arquitecto francés Antonio Mouly. Pero Mouly murió sin solucionar un gran error en el diseño que dio al traste con la alegría de las misioneras, y es que desde la planta baja no había manera de acceder al coro que estaba más elevado , y el construir una escalera convencional daría al traste con el diseño, ya que no había lugar para instalarla y ocuparía gran parte de la nave. La única solución propuesta por varios expertos era derribar el coro, algo a lo que las hermanas se oponían.

El extraño carpintero

Es a partir de aquí cuando surge el supuesto milagro, y es que al ver que no aparecía solución, las hermanas ofrecieron una novena a San José, y misteriosamente, el noveno día, un extraño llamó a la puerta y abrió Magdelene, la madre superiora.

Era un hombre canoso y con barba que llevaba un burro y herramientas, y se ofreció a construir la escalera  con una condición, Magdelene no debía jamás revelar su nombre.   Ésta aceptó y mandó al resto de monjas que no hablaran con el misterioso hombre.

Una mañana tras 3 meses, la escalera estaba erigida de manera magistral, y cuando la madre superiora fue a pagar al extraño, éste había desaparecido de la misma manera misteriosa como cuando llegó sin cobrar su trabajo.

Desde entonces, la leyenda atribuye la escalera a San José, el padre de Jesús, que por cierto, era carpintero, y la peregrinación a este lugar que se convirtió en lugar de culto comenzó a ser inminente.

Una escalera extraordinaria

Al observar la escalera, se puede comprobar que está hecha sin clavos ni ningún tipo de pegamento, solo con piezas ensambladas. Mide 6,70 metrosy da dos vueltas de 360 grados perfectas. No se sustenta con ningún pilar, manteniendo un equilibrio digno de estudio aún por ingenieros y arquitectos.

La madera no proviene de ningún árbol de la zona, y un pedazo analizado por el Centro de Anatomía de Madera del Servicio Forestal de los Estados Unidos solo pudo descubrir que era de un tipo de abeto que no se encuentra en esa zona del país, y como última y extraña curiosidad, tiene 33 peldaños, sí, la edad de Cristo.

Como en todos estos casos,  la polémica se abre y se intenta dar razonamiento a este caso, a pesar de quela Iglesiano tiene una posición oficial respecto a la misteriosa escalera. Las supuestas explicaciones tampoco han ayudado mucho a desvelar el misterio, ya que en muchas ocasiones se contradicen. De hecho hay fuentes que atribuyen la escalera a Johann Hadwiger, un carpintero alemán,  aunque después su bisnieto, Oscar Hadwiger, admitió que no tenía evidencias de que su bisabuelo fuera el autor.

Una historiadora local, Mary Jean Straw Cook, publicó evidencia que el artesano fue Francois-Jean Rochas, francés que llegó a los EEUU como artesano y se asentó en Nuevo México, Rochas seguiría la escuela de Eiffel según la estructura, y la escalera vendría ensamblada desde Francia (explicando así su rápida construcción), así se explicaría el extraño origen de la madera, pero en aquellos años ese envió hubiera supuesto una operación logística y económica muy elevada, más aun extraña, al haber mucha madera en la zona. En cuanto al número de escalones, 33 pudo haber sido algo deliberado por el constructor.

El caso es que sea cierto o no, los misterios que rodean la construcción de esta singular escalera y la autoría de la misma, una obra maestra de la carpintería,  son muchos y siguen creando controversia.

Hoy en día, la capilla es un museo privado, ya que fue vendida en 1971, y se alquila para bodas, eso sí el precio más bajo de alquiler son 750 dólares, y el acceso a la escalera está prohibido, dicen que por seguridad, aunque no esta de más mantener ese interesante reclamo en buenas condiciones.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El gran Oceano interior

El gran Oceano interior, imaginado por Verne.
En su obra «Viaje al centro de la Tierra» (1864) Julio Verne imaginó un océano en el interior de nuestro planeta. Aunque no en forma de agua líquida, como lo visualizó el escritor francés, el agua podría estar «atrapada» en minerales de la corteza terrestre, en la llamada zona de transición entre los mantos superior y el inferior, a una profundidad de entre 410 y 660 kilómetros.

Así lo han creído siempre los geofísicos, pero nadie hasta ahora había podido demostrar la existencia en la Tierra de este mineral, conocido como «ringwoodita», una forma del olivino formado a alta presión y que hasta ahora solo se había encontrado en meteoritos. La confirmación de la teoría la han hecho investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá), que han identificado una muestra de «ringwoodita» dentro de un diamante hallado en Brasil. El diamante, que se encontró enterrado en el lecho de un río, habría sido «empujado» a la superficie de la Tierra por una roca volcánica llamada «kimberlita», la más profunda de todas las rocas volcánicas.

Se cree que la «ringwoodita» existe en grandes cantidades bajo altas presiones en esa zona de transición entre el manto superior y el inferior. Este tipo de minerales tienen un alto contenido en agua -en concreto en la muestra encontrada el agua representa el 1,5% de su peso-, por lo que el hallazgo viene a demostrar que hay una gran cantidad de ella en lo profundo de la Tierra: se calcula que toda el agua de los océanos juntos. El autor principal de esta investigación, Graham Pearson, así lo asegura: «Esa zona en particular en la Tierra, la zona de transición, podría tener tanta agua como todos los océanos del mundo juntos».

12 marzo 2014

Diamante encontrado con Ringwoodita
Un equipo de investigadores, liderado por la Universidad de Alberta, ha encontrado un diamante rico en agua procedente del manto terrestre. Esta pieza contiene un mineral denominado ringwoodita, que hasta ahora solo se había identificado en un meteorito. Según un estudio que publica la revista Nature, la presencia de este mineral prueba la existencia de grandes volúmenes de agua en las profundidades de la Tierra.

Un equipo internacional de científicos, dirigido por el investigador Graham Pearson de la Universidad de Alberta (Canadá) –una de las principales autoridades mundiales en el estudio de diamantes de roca en las profundidades de la Tierra–, ha descubierto en esta piedra preciosa la primera muestra terrestre de un mineral llamado ringwoodita. Solo se conocía la existencia de este mineral en un meteorito encontrado en Australia en 1969.

El análisis de la muestra mineral indica que proviene del manto de la Tierra y contiene una cantidad significativa de agua –el 1,5% de su peso–. Este hallazgo confirma las teorías científicas acerca de la existencia de grandes volúmenes de agua atrapados entre 410 y 660 kilómetros hacia el interior de la tierra, conocida como zona de transición.

ringwoodita
El hallazgo confirma las teorías científicas acerca de la existencia de grandes volúmenes de agua entre 410 y 660 km hacia el interior de la tierra.

La presencia de agua en la zona de transición solo se deducía hasta ahora a partir de experimentos. Los intentos de demostrar la existencia de agua utilizando la geofísica habían dado lugar a resultados contradictorios. Esta es la prueba definitiva de que debe haber, al menos localmente, oasis de agua en el manto profundo de la Tierra”, explica a Sinc Pearson.

Los investigadores creen que la ringwoodita es el mineral más abundante de esta zona del manto. “Esto se hace evidente a partir de la sismología”, añade el científico. Asimismo, podría contener tanta agua como todos los océanos del mundo en su conjunto.

“Encontrar evidencias de presencia de ringwoodita en el manto de la Tierra, y la determinación de su contenido de agua, es un paso importante en la comprensión de los procesos terrestres profundos”, apunta el estudio. La muestra que se describe en la revista Nature la encontraron en 2008 en el área de Juína, un municipio de Mato Grosso (Brasil), mineros artesanales que desenterraron el diamante anfitrión en gravas de ríos poco profundos.

“Nuestro hallazgo apoya la idea de que la zona de transición es un ‘cementerio’ de las placas de subducción que han transportado agua al manto profundo. La liberación episódica de agua en estas profundidades, a través del calentamiento de la convección del manto podría producir ‘columnas’ de agua que podrían tener efectos dramáticos en las placas superpuestas porque esta agua tiene un efecto masivo de debilitamiento en las rocas”, subraya Pearson.

Un hallazgo casual

El científico asegura que el descubrimiento de ringwoodita fue casi accidental. Su equipo estaba buscando otro mineral cuando compraron un diamante comercialmente sin valor, de aspecto sucio y de tres milímetros de ancho.

Como la ringwoodita es invisible a simple vista, fue un estudiante del equipo de Pearson, John McNeill, quien la identificó de manera casi fortuita en 2009. “Fue un poco un golpe de suerte”, asegura Pearson.

La muestra se sometió a años de análisis utilizando espectroscopia Raman, infrarrojos y difracción de rayos X antes de confirmar oficialmente que era ringwoodita. Las mediciones de agua las realizó el Laboratorio de Geoquímica y Recursos del Ártico de la Universidad de Alberta. Este laboratorio forma parte del Centro Canadiense para Microanálisis Isotópico, donde trabaja el grupo de investigación sobre diamantes más importante del mundo.

Graham Pearson
 “Una de las razones de que la Tierra sea un planeta tan dinámico es la presencia de agua en su interior”. Para Pearson, el descubrimiento se encuentra entre los más importantes de su carrera, al confirmar unos 50 años de trabajo teórico y experimental de geofísicos, sismólogos y otros científicos que tratan de entender la composición del interior de la Tierra.

Hasta el momento, los científicos estaban profundamente divididos sobre la composición de la zona de transición de la Tierra. Saber que existe agua debajo de la corteza tiene implicaciones para el estudio del vulcanismo y la tectónica de placas, ya que afectan a la forma en que la roca se derrite, se enfría y los cambios que se dan por debajo de la corteza.

El agua cambia la forma en la que un planeta funciona”, agrega Pearson.

Dadas la recién descubierta capacidad de la ringwoodita de albergar agua, su abundancia en las profundidades y su hermosa tonalidad, el término "planeta azul", parece aún más apropiado para la Tierra.

martes, 6 de mayo de 2014

Sibila de Cumas

En la mitología griega, la Sibila de Cumas era natural de Eritrea, ciudad importante de Jonia (en la costa oeste de la actual Turquía). Su padre era Teodoro y su madre una ninfa. Se cuenta de ella que nació en una gruta del monte Córico. Nació con el don de la profecía y hacía sus predicciones en verso. Se la conocía como Sibila de Cumas porque pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad situada en la costa de Campania (Italia).

En la Antigüedad se la consideró como la más importante de las diez sibilas conocidas. A ésta se la llamaba también Deífoba, palabra que significa deidad o forma de dios. Apolo era el dios que inspiraba las profecías de las sibilas y prometió que concedería un deseo a la sibila de Cumas.

Ella cogió un puñado de arena en su mano y pidió vivir tantos años como partículas de tierra había cogido; pero se le olvidó pedir la eterna juventud, así es que con los años empezó a consumirse tanto que tuvieron que encerrarla en una jaula que colgaron del templo de Apolo en Cumas. Cuando los niños le preguntaban en griego cuál era su mayor deseo, su única respuesta era «Quiero morir». La leyenda dice que vivió nueve vidas humanas de 110 años cada una.

Sibila, la guía del más allá

Sibila guia a Eneas
El culto de Apolo era nigromántico, dedicado a los difuntos y al otro mundo. En el sexto libro de La Eneida, de Virgilio, escrita entre el 29 y el 19 aC, la sibila de Cumas aparece como guía al más allá. Eneas, el héroe troyano, acude en consulta a su santuario, «una caverna enorme y oscura» situada bajo el templo de Apolo. Ella le entrega la Rama Dorada, credencial mágica para el más allá, y luego les guía, a él y a sus hombres, a las puertas del mismo, en el lago Averno.

Este enigmático lago, a sólo 4 Km. de Pozzuoli, se sigue llamando Averno. Rodeado en otros tiempos de bosques sombríos, que plasmó con mágico estilo el pintor Turner, en la actualidad presenta un aspecto diferente debido a las erupciones volcánicas y a las urbanizaciones. A pesar de ello, sigue siendo un paraje cautivador, un lago profundo y sulfuroso que llena el cráter de un volcán, y cuyos vapores letales, según la tradición, impiden que los pájaros lo sobrevuelen. Al parecer, a este fenómeno debe su nombre, que podría derivarse del griego adornos, «carente de pájaros».

Los libros sibilinos

La sibila de Cumas se presentó en cierta ocasión ante el rey romano Lucio Tarquinio el Soberbio como una mujer muy anciana y le ofreció nueve libros proféticos a un precio extremadamente alto. Tarquinio se negó pensando en conseguirlos más baratos y entonces la sibila destruyó tres de los libros. A continuación le ofreció los seis restantes al mismo precio que al principio; Tarquinio se negó de nuevo y ella destruyó otros tres. Ante el temor de que desaparecieran todos, el rey aceptó comprar los tres últimos pero pagó por ellos el precio que la sibila había pedido por los nueve.

Estos tres libros fueron guardados en el templo de Júpiter en la ciudad de Roma y eran consultados en situaciones muy especiales. Son los llamados Libros sibilinos. Estaban escritos en griego, en hojas de palmera, que posteriormente pasaron a papiro.
Los romanos del siglo II a. C., en tiempos de la República, apreciaban mucho estos libros y los guardaban en un colegio formado por 10 sacerdotes menores llamados decen viri sacris faciundis. En situaciones de crisis los consultaban para ver si había una profecía que pudiera aplicarse a la situación del momento.

En el año 83 a. C. el fuego destruyó los Libros sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección para lo que el Senado envió a Troya, Samos, Eritrea y otras partes a recoger los libros sibilinos que pudieran encontrarse y Augusto mandó encerrarlos en dos arcas. Estos libros tampoco han llegado hasta nuestros días porque en el año 405 el general romano Estilicón ordenó su destrucción debido a que los libros profetizaban que él pretendía tomar el poder.

La localización del Oráculo

En la acrópolis de Cumas existía una cueva considerada tradicionalmente como la de la sibila. Sin embargo, al realizarse excavaciones (en los años 20) se descubrió que su tamaño era mayor de lo que se pensaba, una enorme galería de 183 m, con aberturas para iluminación y cisternas de agua adosadas. Esta galería atravesaba la colina hasta el otro extremo, identificándosela de inmediato con unas instalaciones militares construidas por orden del general romano Agripa (c 63-12 a.C).

En 1932 se descubrió en las cercanías otra caverna, que los arqueólogos identificaron como la de la sibila. Se accede a ella a través de una galería de 107 m de longitud; Hay, además, otras 12 galerías laterales más cortas, que se abren en la ladera de la colina y que sirven de iluminación.

La galería principal termina en un vestíbulo con un par de bancos de piedra. Le sigue una cámara abovedada. Quizá los visitantes aguardaran sentados en aquellos bancos para consultar a la sibila, oculta al otro lado de la puerta que separaba el vestíbulo del santuario interior. O probablemente se encontraran en un estado de exaltación anticipada, pues durante el día las franjas alternas de luz y oscuridad producidas por las galerías laterales hacían que la persona que acudía desde el interior hiciera su aparición y se ocultase sucesivamente.


Las galerías de iluminación podían también impresionar de otro modo a los visitantes del santuario. Al igual que otras aberturas encontradas en oráculos como el de Malta, éstas podían producir el estudiado «efecto especial» que describe Virgilio: «Una gran ladera taladrada y perforada cien veces, con cien bocas de voces susurrantes que trasmiten las respuestas de la sibila.»

lunes, 5 de mayo de 2014

En la torre de la Catedral, hasta no hace demasiados años se podía visitar una de las mayores campanas de toda la cristiandad. Consagrada a San Eugenio, ya desde su instalación se cantaba la siguiente copla:

“Campana la de Toledo,
Iglesia la de León,
Reloj el de Benavente,
Rollos los de Villalón."

Se encuentra suspendida en el centro de la última bóveda del primer cuerpo de la torre, tiene 35 pies de circunferencia, algo más de 12 de alto y unas 11 pulgadas de grueso, pesando 1543 arrobas. En el suelo, caído se halla el badajo. En el costado que mira al norte tiene una cruz con una Virgen del Sagrario encima y una inicial del nombre de María en la peana; en el occidente la efigie de San Eugenio, y en el Oriente un escudo grande con las armas de la catedral primada y otros dos más pequeños; tiene además cinco largas inscripciones latinas.

Descripción de la Campana "Gorda":

Fue fundida por Alejandro Gargallo en 1755 por orden del cardenal Borbón. Sus medidas son: 2,29 metros de altura, 9,17 de circunferencia, y 2,93 de diámetro. El peso, entre 7.500 y 14.000 kilos, según la fuente que se consulte.

Gran grieta de 1.5 m limada para que no vibre. Sin embargo en la parte inferior, cercana al borde, hay insertados algunos tornillos modernos, quizás en un intento de unir en frío ambos lados de la rotura, tecnología aplicada para reparar, en alta mar, los motores de los barcos, que se empezó a aplicar en campanas, con resultados sonoros negativos.

Está cubierta, por dentro y por fuera, de innumerables grafitos, entre los que destaca uno, relativamente reciente: "PESO 21488 / S. M. C. 18-9-98"

En el suelo está el famoso badajo de bronce, fundido también por GARGOLLO que tiene escrito, en la parte superior "FRANCO / GONZA" , que tal vez corresponda a un visitante.

La campana tiene el badajo de hierro inmovilizado en el centro mediante cuatro gruesos alambres diagonales. También está dotada de un mazo motorizado exterior, antiguo y de pequeñas dimensiones, parcialmente desmontado y por tanto fuera de uso.



Subir la Campana Gorda a la torre

También se nos cuenta cómo se subió esta mole a la torre de la catedral; D. Luis Moreno Nieto lo relata en su libro "Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades":

"Es cierto aquello de que para campana gorda la de Toledo aunque no lo sea tanto lo de que "caben siete sastres y un zapatero, también la campanera y el campanero". Circulan en torno a la campana gorda de la catedral afirmaciones que están muy lejos de ser ciertas. Un folletito impreso hace ciento treinta años en la Imprenta Cea, situada en la calle de la Trinidad y que se vendía también en la desaparecida librería de Villatoro en la calle de Hombre de Palo al precio de medio real nos da referencias curiosas y sobre todo verdaderas acerca de su fabricación y colocación. Helas aquí: Se fundió por orden del cardenal Borbón y pesa 1.543 arrobas; para pesar el mental empleado en su fundición se mandó hacer una romana capaz de pesar hasta 141 arrobas. Fue bendecida por el obispo auxiliar Andrés Núñez que renunció a cobrar el estipendio que le correspondía por oficiar en la ceremonia; en vista de ello el cabildo le obsequió con un bote de tabaco y seis pañuelos.

Para subirla a la torre un vecino de Toledo llamado Manuel Maldonado hizo cuatro maromas y dos cuerdas de cáñamo que pesaron cerca de dos mil kilos. La operación de subida al campanario entre la natural expectación de los toledanos congregados en la plaza del Ayuntamiento se hizo de la siguiente manera: desde la casa número 5 de la cuesta de San Justo donde la había fundido el maestro Gargollo - por eso se llamó desde entonces la "casa de la campana"- fue arrastrada al pie de la torre junto a la puerta de las Palmas: "el día 30 de septiembre de 1755 - dice el narrador que firma su trabajo con las iniciales C.F.
 
Después de siete días invertidos en el arrastre desde la cuesta de San Justo a la plazuela del Ayuntamiento, se subió y fue convenientemente dispuesta tal y como ahora se encuentra y con tanta seguridad y lucimiento dirigió estas operaciones el alférez de fragata don Manuel Pérez que con esta comisión vino a Toledo acompañado de tres guardianes de navío y veintidós marineros que fueron espléndidamente regalados con un refresco y ricos presentes, cada uno según su categoría. Para subir la campana a la torre hubo de construirse una gran rampa y sobre ella algo así como una vía con dos carriles sobre la que deslizaba una plataforma sobre la que se montó la campana; mediante una garrucha o polipasto subía lentamente arrastrada por varias parejas de bueyes. Para que pudiese entrar en el campanario hubo que deshacer el muro que separa dos de las rejas laterales después reconstruido.

La leyenda de su tañido

Narra la tradición que la primera vez que se hizo sonar se oyó a kilómetros de distancia, llegando su sonido hasta el mismo Madrid. Numerosos vidrios de ventanas de Toledo se rompieron por la intensa vibración, asi como algunas mujeres, cercanas a su alumbramiento malparieron ante el estupor de dicho instrumento.

Se procedio entonces a fracturarla por orden del cardenal para evitar que los tañidos siguieran produciendo estragos como los supuestamente acaecidos el día del campanazo inaugural. De esta sutil manera, la leyenda deslizaba en la conciencia popular la idea de que la rotura obedeció a una acción meditada y altruista, y no a un vergonzante traspié.

Una enorme Grieta

Contra lo que proclama la leyenda, el campanazo inicial no produjo estragos en los cristales ni hizo malparir a las embarazadas; pero supuso algo quizá peor para el orgullo toledano: la campana no sonó como debía, evidenciando los signos de una incipiente rotura.

El mismo día de su estreno, el canónigo obrero ordenó cambiar el badajo de bronce por otro más pequeño de hierro, procedente de la campana sustituida, en la confianza de que así se solucionara el deficiente sonido. Pero, lejos de eso, la campana siguió adoleciendo de afonía y su fisura fue agrandándose día a día hasta hacer aconsejable el limado de sus bordes, quedando tras ese proceso con la ancha y larga grieta que presenta en la actualidad.

Durante dos años, el pueblo toledano había aguardado ansioso la fundición y colocación de la gran campana, que se anunciaba como la mayor de España, y con tales credenciales florecieron, al socaire de la expectación, toda suerte de canciones populares y villancicos, y no faltó, claro ésta, el ingenioso que la bautizase —con ese tino que tiene el pueblo para los motes— como «la Gorda». Todavía sigue siendo, con sus casi 18 toneladas, la campana más grande de España, y sólo dos la aventajan en tamaño en el mundo: la gran campana del Zar, en Moscú, con sus gigantescas 216 toneladas, aunque rota y fuera de servicio; y la de la catedral de Colonia, con 24 toneladas, la primera más grande en activo.

La iniciativa de la gran campana de San Eugenio fue auspiciada por el arzobispo-cardenal de Toledo, Luis Antonio de Borbón, hijo de Felipe V y hermano de Carlos III, que invirtió en ella una ingente cantidad de dinero con la finalidad de dotar a la catedral de Toledo de un imponente esquilón acorde con la grandeza del templo Primado de las Españas.

El aparejador de la catedral no tardó en comprender que el mal sonido y la fisura de la campana se debían a un defecto de la fundición, y así lo dejó escrito en cierto documento, señalando que la quiebra descubierta «muy a los principios y muy sutil», fue debida por «haberse revuelto el metal liquidado con la tierra del macho o alma del molde; de que resultaron varias deformidades en lo interior de la campana y algunas cavernas cerca de las asas que se macizaron de estaño».

Pese a este diagnóstico rotundo y clarificador, los autores locales se aprestaron enseguida a culpar de la grieta al tamaño y naturaleza broncínea del badajo, lo que no cabe interpretar sino como un intento de curar cierto pundonor herido, ya que asumir que la campana se rompió por la enormidad del badajo de bronce tenía hasta su punto de jactancia; pero aceptar que se hubiera arruinado por un error de fabricación, eso no comportaba sino sonrojo.

Pero aunque los especialistas aceptan que la quiebra la campana se debió a un defecto de fundición, el badajo de bronce, pese a estar limpio de culpa, permanece todavía relevado de sus funciones y postrado a los pies de la Gorda como un reo humillado y convicto… aunque inocente.

Y desde 2011 es visitable

El 6 de septiembre se ha inaugurado de forma oficial la rehabilitación realizada en el claustro y el acceso a la torre de la Catedral de Toledo, que incluye la visita a la "Campana Gorda" (noticia en ABC Toledo) Al acto han asistido diversas autoridades y nos ha permitido acceder en primicia a espacios que llevaban hasta 28 años cerrados al público. Las obras de rehabilitación (que han costado unos 600.000 euros) son una maravilla, permitiendo el acceso a espacios como el Balcón de la Reina (desde el que hay una impactante vista del interior de la Catedral muy próxima a las bóvedas) o diversos cuerpos de la torre, como la sala que aloja el mecanismo del reloj o la "sala de poleas". También permite la visita a dependencias como la cocina utilizada por el campanero o el claustro alto.