miércoles, 19 de agosto de 2015

Los Papeles de Beale

Conocido popularmente como El cifrado de Beale (Beale ciphers) o los Papeles de Beale, se trata de un conjunto de tres textos cifrados cuya solución supuestamente indicarían la localización de un gran tesoro enterrado en el condado de Bedford, Virginia, compuesto de oro, plata y joyas. De los tres textos, se ha conseguido descifrar el segundo de ellos que da información sobre el contenido del tesoro; el primero sobre su ubicación y el tercero, los nombres de los propietarios y sus familias.

La historia comienza a principios del Siglo XIX cuando un grupo de 30 aventureros liderados por Thomas J. Beale procedentes de Virginia, que se dedicaban a la caza de búfalos, se toparon con una rica mina llena de oro y plata. Situada la mina probablemente al norte de Santa Fe, en el Estado de Colorado, el grupo de hombres se dedicaron durante 18 meses a excavar la mina para extraer todo el oro, plata y metales preciosos que pudieron. Beale fue el encargado de transportar todo el tesoro de vuelta a Virginia donde debía enterrarlo en un lugar seguro, cerca de Montvale, en el mismo condado de Bedford. Tras hacerlo, escribió tres mensajes encriptados: el primero con la ubicación del tesoro; el segundo con una descripción de su contenido; y el tercero con los nombres de los propietarios y sus familias.

Beale colocó los tres textos cifrados en una caja de hierro que entregó a una persona de confianza, el posadero Robert Morris de la ciudad de Lynchburg, indicándole que no debía abrir la caja a menos que él o uno de sus hombres no regresara de su viaje en los siguientes diez años. Pocos meses después, Morris recibió una carta de Beale procedente de St. Louis prometiéndole que un amigo le enviaría la clave de los criptogramas, sin embargo nunca llegó.

De Beale y de sus hombres nunca se volvió a saber y 23 años después, en 1845, finalmente Morris abrió la caja. El posadero se encontró con varias páginas de texto cifrado separados como Papeles (Papers) 1, 2 y 3. Nunca consiguió descifrar su contenido y antes de morir entregó la caja con los papeles a un amigo.

Declaracion de Independencia
Este hombre sin embargo tuvo más suerte, aunque su nombre es desconocido ya que no hay registros de él, se dedicó durante 20 años a intentar descifrar los criptogramas de "Los Papeles de Beale" y consiguió finalmente resolver el segundo de ellos, el que daba información sobre el contenido del tesoro enterrado. Para descifrarlo usó como clave una copia de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, sustituyendo los números por la primera letra de la palabra que aparece en el histórico documento. El mensaje es el siguiente:

He depositado en el condado de Bedford, a unas cuatro millas de Buford's, en una excavación, seis pies por debajo de la superficie de la tierra, los siguientes artículos, que pertenecen conjuntamente a las partes cuyos nombres figuran en el número tres, adjunto:

El primer depósito consistió en mil catorce libras de oro, y tres mil ochocientas doce libras de plata, depositada en noviembre de 1819. El segundo se hizo en diciembre de 1821, y consistió en mil novecientas siete libras de oro, y mil doscientos ochenta y ocho de plata; también joyas, obtenidos en St. Louis, a cambio de plata para el transporte, y un valor de trece mil dólares.
panfleto titulado "The Beale Papers"

Lo anterior se embaló con seguridad en ollas de hierro, con tapas de hierro. La excavación está cubierta de piedras. El Papel número uno describe la localización exacta de la cámara, de modo que no debe de haber ninguna dificultad en encontrarlo.

Este hombre sin embargo no consiguió resolver los otros dos textos cifrados y finalmente hizo públicos los criptogramas y las cartas. Fueron publicadas en un panfleto titulado "The Beale Papers" por James B. Ward en 1885 que puso a la venta por un precio de 50 centavos. Desde su publicación, se han realizado numerosos intentos por descifrar los textos restantes y por encontrar el tesoro cuyo valor actual se estima en más de 63 millones de dólares. Todos ellos han fracasado.

Como es lógico, hay discrepancias sobre si los textos cifrados son reales o un bulo (Hoax). Los más escépticos señalan que hay varias incongruencias y datos extraños que hacen sospechar sobre la autenticidad de estos documentos: es sospechoso que Beale usara tres textos cifrados con al menos dos claves criptográficas distintas, especialmente cuando uno de ellos se refiere a los legítimos poseedores del tesoro, además, el tercer texto sería demasiado corto para enumerar a los familiares de los 30 aventureros; se señala también que la forma de escritura y los signos de puntuación que utiliza son muy parecidas entre el autor del folleto y los supuestos papeles originales de Bale. Que haya sido descifrado el segundo texto pero no los otros es considerado como algo hecho de forma deliberada para fomentar el interés por el tesoro y por la venta del folleto original, cuyo precio en la época era bastante elevado.

En todo caso, durante décadas, numerosos criptógrafos han intentado romper los textos cifrados restantes sin éxito. A finales de 1960 se utilizaron ordenadores para analizar los sistemas de cifrado sin conseguir descodificarlo y se han probado como claves del cifrado otros conocidos libros y documentos como la Biblia, la Carta Magna o la constitución de Estados Unidos. Los expertos criptoanalistas que lo han intentado y le siguen dando veracidad creen que es posible que Beale utilizase un documento escrito por el mismo como clave del cifrado y que encontrar esta "llave" puede ser cuestión de puro azar.

Sea como fuere, las dudas sobre la veracidad del Tesoro enterrado no han sido suficientes para disuadir a los cazadores de tesoros. Durante más de 100 años se han producido numerosas excavaciones y expediciones en el Condado de Bedford en busca del supuesto tesoro enterrado. En algunos casos se han producido incluso detenciones por excavaciones no autorizadas e intromisiones en propiedades ajenas, algunas de ellas protagonizadas por grupos numerosos como la que se produjo en 1990 con un grupo de hombres procedentes de Pennsylvania.

Tanto para criptógrafos como buscadores de tesoros, los Papeles de Beale y el supuesto tesoro que esconden siguen siendo un misterio.